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Bartolomé Aprile

El lunfardo es una jerga originada y desarrollada en la ciudad de Buenos Aires, capital de la República Argentina, y su conurbano; en Rosario (en la provincia de Santa Fe)contribuyeron desde el principio a su desarrollo. Estas tres ciudades vivían una situación sociocultural muy similar debido en gran medida a la actividad portuaria y a la enorme inmigración de distintas partes de Europa, principalmente italiana y española, ocurrida a fines del siglo XIX y principios del XX en la zona del Río de la Plata y alrededores donde, en definitiva, se concentraría la riqueza económica de ambos países. Después de señalar la dificultad que existe en precisar el concepto de lunfardo, Mario Teruggi se inclina a decir que es un "habla popular argentina compuesta de palabras y expresiones que no están registradas en los diccionarios castellanos corrientes" para aclarar más adelante que "los lunfardismos son propios del habla subestándar popular y que de ninguna manera los cultismos y otros términos elevados pueden incluirse en esa categoría".
En 1878, un artículo del diario La Prensa titulado "El dialecto de los ladrones" señalaba que en Buenos Aires había un nuevo modo de hablar, y se enumeraban veintinueve palabras entre las cuales estaba precisamente lunfardo como sinónimo de ladrón. En 1879 el comisario Benigno Lugones publicó un artículo en el diario La Nación en el que también se daban ejemplos del léxico, entre ellos el primer verso lunfardo que se conoce:

Estando en el bolín polizando
se presentó el mayorengo
a portarlo en cana vengo
su mina lo ha delatado.

Así originariamente esta jerga era empleada por los delincuentes y pronto lo fue por la gente de las clases baja y media baja. Parte de sus vocablos y locuciones se introdujeron posteriormente en la lengua popular y se difundieron en el castellano de la Argentina y el Uruguay. Sin embargo, ya a inicios del siglo XX el lunfardo comenzó a difundirse entre todos los estratos y clases sociales, ya sea por la habitualidad de su uso, porque era común en las letras de tango, o ambos motivos. La poesía en lunfardo, aunque con palabras "vulgares", supo tener un buen nivel artístico en las manos de Felipe Fernández "Yacaré" (quien se destacaba en 1915), Carlos Muñoz del Solar (mucho más conocido como Carlos de la Púa), Bartolomé Rodolfo Aprile, el celebérrimo José Betinotti (conocido como "el último payador" porque en su tiempo se consideraba que no habría más ni mejor payador que Betinotti); Antonio Caggiano, el famoso Amleto Enrique Vergiati (más conocido por su seudónimo de Julián Centeya), Roberto Cayol, Augusto Arturo Martini (mucho más conocido por su chusco seudónimo de Iván Diez), Daniel Giribaldi, Alberto Vacarezza, el célebre letrista tanguero Pascual Contursi, Francisco Bautista Rimoli (cuyo seudónimo era Dante A. Linyera), Héctor Gagliardi, Enrique Cadícamo u Horacio Ferrer.
Con el transcurso del tiempo varias de sus palabras han pasado a países vecinos como Chile, Paraguay y Bolivia; donde hoy es frecuente el uso de lunfardismos en varias áreas urbanas del país. También, y mucho más recientemente (desde la década de 1990), en el Perú se usan algunas palabras lunfardas. Toda esta "exportación" de lunfardismos de Argentina es debida a los muchos inmigrantes de dichos países radicados allí; y, sobre todo, a la difusión del tango y del rock argentino, estilos musicales en los que frecuentemente se utilizan términos del lunfardo.
En Funes el memorioso, Jorge Luis Borges afirmó -exagerando irónicamente- que el lunfardo no es un auténtico argot: «Yo tengo la impresión de que el lunfardo es artificial. Que es una invención de Gobello... y de Vacarezza».

Canciones o letras de Bartolomé Aprile

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