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Vida timba

Letra: Marta Pizzo

Música: Daniel García

Él cortaba la racha con los dientes
cada vez que un dolor arremetía;
se sembraba en el alma unos porotos
y apostaba que el Mundo cambiaría.

Dos minutos de amor le aseguraban
buena mano a su haber de solitario;
barajando el dramático escenario
se llenaba la copa de poesía.

El oro de su huerto le mostraba
la más profunda excusa de la suerte,
y si debía sortear entre sus cartas
seguro retrucaba con la muerte.

La risa, viento sur de un mapa viejo,
al hombro se ponía en cada esquina,
pintaba a dedo y piel una pancarta
cantándole cuarenta a la rutina.

(Recitado)
Y lo llamaban loco, qué ironía!
Pues no le perdonaban la franqueza,
las tardes en la plaza, los silbidos,
la risa, el descontrol, ni la pobreza.

Un niño le bailaba en los bolsillos,
un perro vagabundo lo dormía
lamiéndole los pies desguarnecidos,
tan sólo por gozar su compañía.

Él pensaba escribir unas memorias
en el libro inmortal de la alegría.
Un atado de estrellas como espada
le velaba los sueños noche y día.

Vida timba… Vida timba…