Preludio Para La Cruz Del Sur

Letra: Horacio Ferrer

Música: Astor Piazzolla

Dicen que la Cruz del Sur,
que es mujer y que es porteña,
quedó un día embarazada,
fecundas sus cuatro estrellas.

Y se cuenta, en Buenos Aires,
que la Cruz alumbró en tierra,
y que tuvo cuatro hijas,
lindas las cuatro, y tan hembras.

Cada una con su luz
vivió y amó a su manera.
Las cuatro, por cuatro rumbos,
sembraron cuatro leyendas.

Una estrella entre los dientes
y una cruz en la pollera,
hijas de la Cruz del Sur...
- Madre Cruz, ¿qué ha sido de ellas?

Una fue de Mataderos,
del barrio de Piedrabuena.
Trigueña, creció en invierno,
tan romántica y tan rea,

que le bailaban un tango
los pechos tras la pechera;
¿qué varón dejó en su boca
llagas de mala ginebra?

Cuando se fue, parecían
dos mariposas en guerra
canyengueándole en la cara
las ojeras, las ojeras.

Una estrella entre los dientes
y una cruz en la pollera,
hijas de la Cruz del Sur...
- Madre Cruz, ¿qué ha sido de ellas?

Del barrio de los Olivos,
entre el río y las barreras,
dicen que fue la segunda,
la que creció en primavera.

Era rubia y estudiante
de filosofía y letras,
y le andaban las gaviotas
checheándole la tristeza.

Enamoró a un pescador,
y en una tarde de aquellas,
fueron los dos río adentro,
fueron los dos muerte afuera.

Una estrella entre los dientes
y una cruz en la pollera,
hijas de la Cruz del Sur...
- Madre Cruz, ¿qué ha sido de ellas?

La tercera de Barracas:
Santo Domingo y Madera.
Tenía el pelo tostado
del verano en que naciera.

Cuentan que andaba vestida
de pólvora y de banderas,
que fabricaba estandartes
pelirroja y guerrillera.

Dicen que amó a un anarquista
soñador del año treinta,
y que una noche muy zurda
cayó con las balas puestas.

Una estrella entre los dientes
y una cruz en la pollera,
hijas de la Cruz del Sur...
- Madre Cruz, ¿qué ha sido de ellas?

Nació en otoño, la cuarta,
por Pueyrredón y Las Heras.
Le quedó el pelo cenizo
y los días con pereza.

Cuentan que amó hasta dolerse,
que su beso era una fiesta
melancólica, lo dicen
los poetas, los poetas.

Su amor se llenó de lluvia
y su whisky de hojas secas.
Ya la nombran las campanas
del Pilar, por Recoleta.

Cada una con su luz
vivió y amó a su manera.
Las cuatro, por cuatro rumbos,
sembraron estas leyendas.

Una estrella entre los dientes
y una cruz en la pollera,
hijas de la Cruz del Sur...
- Madre Cruz, ¿qué ha sido de ellas?

Preludio para la Cruz del Sur