Letra completa
Actualizado 22 de septiembre de 2026Quiero emborrachar mi corazón
para apagar un loco amor
que más que amor es un sufrir...
Y aquí vengo para eso,
a borrar antiguos besos
en los besos de otras bocas...
Si su amor fue "flor de un día"
¿porqué causa es siempre mía
esa cruel preocupación?
Quiero por los dos mi copa alzar
para olvidar mi obstinación
y más la vuelvo a recordar.
Nostalgias
de escuchar su risa loca
y sentir junto a mi boca
como un fuego su respiración.
Angustia
de sentirme abandonado
y pensar que otro a su lado
pronto... pronto le hablará de amor...
¡Hermano!
Yo no quiero rebajarme,
ni pedirle, ni llorarle,
ni decirle que no puedo más vivir...
Desde mi triste soledad veré caer
las rosas muertas de mi juventud.
Gime, bandoneón, tu tango gris,
quizá a ti te hiera igual
algún amor sentimental...
Llora mi alma de fantoche
sola y triste en esta noche,
noche negra y sin estrellas...
Si las copas traen consuelo
aquí estoy con mi desvelo
para ahogarlos de una vez...
Quiero emborrachar mi corazón
para después poder brindar
"por los fracasos del amor"...
Un tango que nació rechazado 01
Nostalgias —música de Juan Carlos Cobián, letra de Enrique Cadícamo, estrenado en 1936— es hoy uno de los tangos más grabados del repertorio. Empezó siendo el descarte de una obra de teatro.
Después de la muerte de Carlos Gardel, en junio de 1935, el empresario Alberto Ballerini le encargó a Cadícamo una obra musical sobre la vida del cantor para el Teatro Smart, con música de Cobián. Ballerini aprobó todos los tangos escritos para la pieza menos uno: le pareció que la cadencia del estribillo era demasiado rara para el público, y además difícil para Roberto Páez, que era el cantor de la obra. Ese tango rechazado ya se llamaba Nostalgias.
Cadícamo cuenta que Cobián lo escuchó sin inmutarse y le contestó sonriendo: «Le haré otro… ése queda así como está». De un día para otro compuso un tema nuevo, le adaptaron la letra y lo titularon El cantor de Buenos Aires. La obra teatral pasó sin pena ni gloria. El descarte quedó guardado.
El reparo de Ballerini no salía de la nada. A Cobián le decían «el Chopin del tango» y, cuando empezó, hubo especialistas que sostuvieron que lo suyo no era tango y que sus obras estaban mal compuestas. Venía de cinco años en Nueva York —se había ido en 1923 detrás de una cupletista—, donde tocó mucho jazz bajo la ley seca y hasta le puso música a cortos de Rodolfo Valentino. Era, junto con Enrique Delfino, el que estaba inventando el tango romanza.
El Charleston, y después la radio 02
A los pocos meses —ya en 1936— Emilio Rossi convocó a Cobián para inaugurar una boîte de lujo en la calle Florida, en el local donde antes había funcionado la sala de conciertos La Wagneriana. El lugar se llamó Charleston, y Cobián armó orquesta para tocar ahí: Cayetano Puglisi y Claudio Cassano en violines, Ciriaco Ortiz y Juan Miguel Rodríguez en bandoneones, Valentín Andreotta en contrabajo y Antonio Rodríguez Lesende como cantor.
Ahí se estrenó Nostalgias, en la voz de Rodríguez Lesende, y los habitués la hacían repetir hasta el cansancio. Pero el golpe grande vino de otro lado: Charlo, el cantor de moda, se llevó un manuscrito y la estrenó por Radio Belgrano. El éxito fue inmediato y desordenado —el tango se volcó a la calle, dice Cadícamo, «como un encendido reguero de pólvora»— y todo eso pasó cuando la partitura todavía no estaba editada.
El que los sacó del descuido fue un editor joven, y cómo llegó hasta ahí vale por sí solo. Enrique Lebendiguer era un polaco judío que había escapado de Polonia cuando entraron los nazis, y lo había ayudado a salir una carta de recomendación del propio Cadícamo. Una noche apareció por el Charleston y, cuenta Cadícamo, «nos preguntó, sorprendido, si no estábamos locos al no editar ese suceso». Cuarenta y ocho horas después de llevarse el manuscrito, los ejemplares empapelaban las casas de música y las orquestas se disputaban el estreno. Con ese éxito se levantó la Editorial Fermata, y en poco tiempo hubo sub-ediciones extranjeras: Salavert en París, Peter Maurice en Londres, Chappell en Nueva York.
Cadícamo tenía una definición del éxito que este tango cumplió al pie de la letra: «Éxito es andar por la calle escuchando que la gente silba un tango de uno. Esa es la mayor gloria para un autor. Aunque el que silba no sepa el nombre ni quién lo hizo».
Empezaron entonces a correr versiones sobre quién era la mujer de la letra. «Algunos decían que yo quise reflejar mis desventuras, alguna tormenta emocional», se defendió Cadícamo. «Otros, que había llegado a conocer a la inspiradora. A nadie se le ocurrió pensar que sólo era una de aquellas lejanas reminiscencias sentimentales que a veces aparecen en nuestro espíritu». Para cortar el chisme de raíz, los autores dedicaron Nostalgias a Emilio Rossi, el dueño del local. Y hay una escena que mide bien lo nuevo que sonaba: cuando Cobián terminó de tocársela al piano a Agustín Magaldi, el creador de El penado 14 preguntó con genuina incredulidad: «¿Y eso es un tango?».
Dos relatos que no cierran 03
Vale decirlo con todas las letras: no hay acuerdo sobre dónde ni cuándo nació esta música.
La versión de arriba es la de Cadícamo, que estuvo ahí y la escribió: Cobián compuso los tangos de la obra en 1935, a los dos días de leer el libreto. Pero la semblanza de Cobián que firma Roberto Selles en Todotango sitúa la composición de Nostalgias mucho antes y mucho más lejos: entre 1923 y 1928, durante los años que el pianista pasó en Estados Unidos tocando jazz, acompañando al crooner Rudy Vallée y poniéndole música a los cortos de Rodolfo Valentino.
Las dos cosas podrían convivir —una melodía vieja, guardada en el cajón, ofrecida en 1935 para la obra de Ballerini, lo que además explicaría por qué su cadencia le sonó tan ajena al empresario—, pero eso ya es conjetura. Lo documentado son dos relatos que no coinciden, y uno de ellos es del letrista.
La letra 04
Nostalgias no cuenta una historia: describe un estado. El que habla no recuerda lo que le pasó, está adentro de lo que le está pasando —en ese bar, con esa copa, en esa noche— y el presente continuo es lo que le da a la pieza su carga.
Hay dos decisiones que la separan del resto. La primera es el interlocutor: no le habla a la mujer ni a sí mismo, le habla a un tercero —«¡Hermano! / Yo no quiero rebajarme»— y después al bandoneón, «Gime, bandoneón, tu tango gris». Ese desvío es lo que convierte la queja en confidencia. Y hay un verso que Cadícamo señalaba como la clave de toda la obra, el más difícil de cantar incluso para las voces grandes: «Desde mi triste soledad veré caer / las rosas muertas de mi juventud». La segunda es el idioma: no hay una sola palabra de lunfardo en todo el texto. Cadícamo, que escribió Al mundo le falta un tornillo o Che papusa, oí en el arrabal más cerrado, acá elige un castellano enteramente estándar, y eso es parte de por qué el tango viajó tan lejos tan rápido.
Ese detalle tuvo una consecuencia que no se suele contar. Cuando entre 1943 y 1949 el gobierno de facto le cayó encima al lunfardo y a las alusiones a la borrachera, el propio Cadícamo tuvo que rebautizar Los mareados como En mi pasado y reescribirle dos de las tres partes. Nostalgias —que empieza con «Quiero emborrachar mi corazón»— no aparece en ninguno de los registros de tangos censurados de aquellos años. El criterio operativo de la comisión era el lunfardo, y de lunfardo acá no hay nada.
Las grabaciones 05
En octubre de 1936 se grabó cuatro veces en menos de un mes. La primera fue la de Charlo con guitarras, el 14 de octubre, en una sesión de la que salió también la otra cara del disco de Odeón, El cantar de los reseros. Nueve días después la registró Miguel Caló con Alberto Morel (23 de octubre, Odeon 8360), el 28 le tocó a Francisco Lomuto con Jorge Omar, y el 4 de noviembre la grabó Hugo Del Carril. Francisco Canaro, que venía de estrenar sus propios tangos en la obra La patria del tango y a quien Nostalgias le desplazó de la calle unos cuantos, nunca la grabó.
Después no salió más del repertorio. Caló volvió sobre ella en 1948 con Roberto Arrieta (9 de agosto, Odeon 30024); Osvaldo Fresedo la registró con Héctor Pacheco el 21 de noviembre de 1952; Enrique Mario Francini la grabó en 1953 en dúo con Héctor Stamponi; Lucio Demare dejó en 1957 una versión de piano solo y volvió con orquesta en 1968; Atilio Stampone la registró en 1958 con Héctor Petray; Astor Piazzolla la incluyó a comienzos de los sesenta en el LP Vanguardia, compartido con Horacio Salgán, cantada por Héctor De Rosas —el mismo disco donde apareció la primera grabación de Adiós Nonino—; Edmundo Rivero la cantó en 1966 con la orquesta de Mario Demarco; José Basso la grabó en 1970 para el mercado japonés; Hugo Díaz la pasó a la armónica en 1972; Florindo Sassone la llevó a su orquesta en 1973; y Raúl Garello la grabó con Rosanna Falasca el 20 de mayo de 1975.
Un dato para despejar una confusión frecuente: Carlos Gardel nunca cantó Nostalgias. No podía. Gardel murió en junio de 1935 y este tango se escribió, precisamente, para una obra sobre su muerte.
Y una que no es dato sino final. El 27 de agosto de 1978, Enrique Mario Francini se desplomó sobre el escenario de Caño 14 mientras tocaba Nostalgias, el mismo tango que había grabado veinticinco años antes con Stamponi, que esa noche lo acompañaba al piano. Los que corrieron a auxiliarlo alcanzaron a escuchar sus últimas palabras: «Mi violín, ¿dónde está mi violín?».
Más allá del tango 06
Salió del género muy temprano y no volvió. El cine la usó dos veces: en 1937 la cantó Luisa Vehil, y en 1959 Virginia Luque la puso en Del cuplé al tango con la orquesta de Tito Ribero. Ranko Fujisawa la grabó en Japón en 1953 y Xavier Cugat la había pasado por su orquesta latina de Estados Unidos en 1944. Hay versión en portugués (Dalva de Oliveira), en polaco (Jesienne tango, 2006) y en italiano (Ensemble Hyperion, 2010).
En 1981 Plácido Domingo la grabó en registro lírico para Plácido Domingo Sings Tangos, donde entra segunda, detrás de Caminito. Y en 2010 Diego el Cigala la llevó a la bulería en Cigala & Tango, el disco grabado en vivo en el Teatro Gran Rex de Buenos Aires el 29 de abril de ese año, que al año siguiente ganó el Grammy Latino al Mejor Álbum de Tango.
Cadícamo murió en diciembre de 1999, después de escribir tangos durante siete décadas. De todos, Nostalgias era el que prefería, y la razón que daba cierra el círculo: por la herejía de sus cadencias. Exactamente lo que había hecho que se lo rechazaran.
Referencias 07
- Enrique Cadícamo, El desconocido Juan Carlos Cobián (Ediciones Rueda), citado extensamente en Tangos al Bardo: el rechazo de Ballerini, el estreno en el Charleston, la dedicatoria a Emilio Rossi, la anécdota de Magaldi y la fundación de la editorial.
- Luis Vinker, «Nostalgias, la joya que detectó un inmigrante», en Clarín, 31 de enero de 2025: la historia de Lebendiguer, la negativa de Cadícamo a leer la letra como autobiográfica y el verso que él consideraba la clave.
- «Sus diez tangos fundamentales», en Clarín, 4 de diciembre de 1999, publicada a la muerte de Cadícamo: era su tango preferido, «por la herejía de sus cadencias».
- Eduardo Parise, «Enrique Mario Francini: el bohemio perfecto», en Clarín, 13 de enero de 2016, para la noche del 27 de agosto de 1978 en Caño 14.
- «Le decían Chopin, pero hacía tango», en Clarín, 22 de diciembre de 2014, y la entrevista de Antonio Rodríguez Villar a Cadícamo (1986) en Todotango, para el retrato de Cobián y la definición de éxito.
- Roberto Selles, semblanza de Juan Carlos Cobián en Todotango (composición en Estados Unidos, integrantes de la orquesta del Charleston).
- Fechas exactas de grabación: tango.info, obra T0370038848; sellos y números de disco de Caló, Demare, Basso y Garello: Todotango.
- Apariciones en cine, «Así es el tango» (1937, dirigida por Eduardo Morera, con Luisa Vehil) y «Del cuplé al tango» (1959, de Julio Saraceni): es.wikipedia, tango.info y las fichas de cinenacional.com.
- Oscar del Priore e Irene Amuchástegui, Cien tangos fundamentales (Aguilar, 1998), pp. 190-191; Francisco García Jiménez, Así nacieron los tangos (Corregidor, 1981), pp. 251-254; Eduardo Romano, Las letras del tango (1990), pp. 272-273.
- Emiliano Sued, «Sobre censura y corrección en las letras de tango», Revista Argentina de Musicología 15-16 (2014-2015): el criterio de la comisión de censura y los casos documentados.
«Nostalgias» es un tango de 1936, con letra de Enrique Cadícamo y música de Juan Carlos Cobián.
Versiones grabadas
- 1936 Francisco Lomuto con Jorge Omar
- 1936 Miguel Caló con Alberto Morel
- 1948 Miguel Caló con Roberto Arrieta
- 1951 Charlo
- 1952 Osvaldo Fresedo con Héctor Pacheco
- 1957 Lucio Demare
- 1958 Atilio Stampone con Héctor Petray
- 1958 Los Astros del Tango
- 1962 Jorge Vidal
- 1968 Ahumada-Bonano
- 1968 Fulvio Salamanca
- 1970 José Basso
Y 4 grabaciones más.
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