Letra completa
Actualizado 18 de marzo de 2026Quiero emborrachar mi corazón
para apagar un loco amor
que más que amor es un sufrir...
Y aquí vengo para eso,
a borrar antiguos besos
en los besos de otras bocas...
Si su amor fue "flor de un día"
¿porqué causa es siempre mía
esa cruel preocupación?
Quiero por los dos mi copa alzar
para olvidar mi obstinación
y más la vuelvo a recordar.
Nostalgias
de escuchar su risa loca
y sentir junto a mi boca
como un fuego su respiración.
Angustia
de sentirme abandonado
y pensar que otro a su lado
pronto... pronto le hablará de amor...
¡Hermano!
Yo no quiero rebajarme,
ni pedirle, ni llorarle,
ni decirle que no puedo más vivir...
Desde mi triste soledad veré caer
las rosas muertas de mi juventud.
Gime, bandoneón, tu tango gris,
quizá a ti te hiera igual
algún amor sentimental...
Llora mi alma de fantoche
sola y triste en esta noche,
noche negra y sin estrellas...
Si las copas traen consuelo
aquí estoy con mi desvelo
para ahogarlos de una vez...
Quiero emborrachar mi corazón
para después poder brindar
"por los fracasos del amor"...
Historia de la obra 01
Nostalgias es la colaboración entre dos de los artistas más refinados del tango clásico: Juan Carlos Cobián en la música y Enrique Cadícamo en la letra, 1936. Cobián era un pianista de formación amplia, con influencias del jazz norteamericano que había absorbido durante sus años en Estados Unidos. Cadícamo era el poeta que sabía encontrar en el lunfardo y en el español rioplatense una musicalidad que ningún otro letrista igualó con esa consistencia.
Nostalgias no narra una historia: describe un estado. El personaje no cuenta lo que le pasó sino lo que le pasa mientras lo está viviendo: está ahí, en ese bar, con esa copa, sintiendo exactamente eso. Esa inmediatez —el presente del que sufre en lugar del pasado del que recuerda— le da a la pieza una carga emocional diferente a la del tango narrativo. No es un relato, es una presencia.
La imagen de emborrachar el corazón para apagar el amor es una de las más logradas del repertorio: no es una metáfora pretenciosa sino una descripción exacta de lo que hace quien bebe para olvidar. El tango sabe que ese método no funciona —siempre lo sabe— pero lo registra sin juzgar, con la compasión del género por quien intenta lo imposible.
Repercusiones de Nostalgias 02
La pieza se instaló rápidamente en el repertorio de las grandes orquestas y no lo abandonó. Su estructura melódica —Cobián en su mejor momento— permitía tanto el tratamiento lírico como el más rítmico, y distintas orquestas la usaron para mostrar facetas diferentes de sus estilos.
En el exterior, Nostalgias fue una de las piezas que representó al tango en las salas de concierto europeas de la posguerra, cuando el género comenzó su lenta conquista del mundo académico. Su refinamiento —tanto musical como poético— la hacía accesible a públicos no familiarizados con el repertorio popular rioplatense.
Interpretaciones memorables 03
Carlos Gardel la grabó y le dio la difusión que cualquier canción de la época necesitaba para instalarse. Pero las versiones que más definen a Nostalgias son las posteriores: las de los cantores que la tomaron como material de trabajo sostenido en el tiempo.
Alberto Morán con la orquesta de Pugliese tiene esa combinación de voz brillante y acompañamiento pesante que hace que la melancolía del texto suene a algo con peso específico real, no a sentimentalismo decorativo.
Roberto Goyeneche —como en casi todo el repertorio que tocó en la segunda mitad de su carrera— la convirtió en algo propio: más íntima, más hablada, más cerca del susurro que del canto lírico. Esa versión es la que hoy se identifica como canónica para quienes descubren el tango en el siglo XXI.