Texto editorial
Actualizado 26 de abril de 2026En 1913, Luis Bernstein compuso "El apache porteño", un tango que se inscribió en la fascinación de la época por los apaches de París. La obra formó parte de una serie de tangos que tomaron su nombre de estos personajes marginales del submundo francés, cuya figura había comenzado a circular entre los letristas del género.
La música de El apache porteño 01
El tango fue interpretado por Arturo Bernstein, hermano del compositor, quien lo grabó para el sello Atlanta. Esta grabación representa uno de los primeros registros de la obra, estableciendo su presencia en el repertorio de la época. La pieza se desarrolló dentro de un contexto donde otros compositores exploraban temáticas similares.
"El apache" de Mauricio Mignot, "El rey de los apaches" de Alberto Bellomo —dedicado a los argentinos residentes en París— y "Apache uruguayo" de Francisco Baldomir conformaron un grupo de obras que reflejaba el interés del tango por estos personajes del hampa parisino.
El fenómeno apache en el tango 02
La palabra "apache" había encontrado lugar en el vocabulario tanguero de principios del siglo XX. Los compositores argentinos adoptaron esta denominación francesa para referirse a figuras del bajo fondo, creando una conexión imaginaria entre el submundo porteño y el parisino. La obra de Bernstein se insertó en esta corriente que veía en los apaches una figura romántica del delito urbano.
El título "El apache porteño" establecía una equivalencia directa: Buenos Aires tenía sus propios apaches, tan dignos de atención musical como los de Montmartre. La circulación de estos tangos con temática apache revela cómo el género incorporaba referencias internacionales, adaptándolas al universo rioplatense sin perder su identidad local.
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