Retrato de Samuel Linnig

Biografía

Samuel Linnig

Letrista, autor teatral, periodista y crítico de arte uruguayo (1888-1925). Escribió los versos de «Milonguita Esthercita», «Melenita de oro» y «Campana de plata».

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  • Nacio 12 de junio de 1888, Montevideo, Uruguay
  • Fallecio 16 de octubre de 1925, Buenos Aires, Argentina, a los 37 años
  • Obras vinculadas 4 en el archivo
  • Videos 3 disponibles

Biografía

Actualizado 13 de septiembre de 2026

Samuel Linnig (12 de junio de 1888 – Buenos Aires, 16 de octubre de 1925) fue letrista, autor teatral, periodista y crítico de arte uruguayo. Su nombre completo era Samuel Guillermo Eduardo Linnig y también se lo encuentra escrito Linning. Escribió los versos de «Milonguita Esthercita», de «Melenita de oro» y de «Campana de plata», tres tangos que salieron de tres obras de teatro suyas, y murió a los treinta y siete años sin haberle perdido el gusto al juego.

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Hijo de un belga y de una vasca 01

Nació en la capital uruguaya, en la vieja calle Queguay, hoy Paraguay. Su padre, también Samuel, era belga, comerciante y había sido amanuense del caudillo Aparicio Saravia; su madre, María Mintegueaga, era vasca. Adolescente todavía se radicó en Buenos Aires y cursó el bachillerato en el Colegio Central.

Jacobo A. De Diego, que escribió su semblanza, lo describe como una figura peculiar de la noche porteña: rubio, muy atildado, con bastón y guantes blancos, un gesto nervioso en toda la figura, hombre de cultura refinada que a la vez dominaba el argot de las mujeres de la vida. Y con una pasión por el juego que lo acompañó hasta el último minuto. Murió soltero y dejó un hijo.

En 1912, Alfredo A. Bianchi —que dirigía con Roberto F. Giusti una de las revistas literarias de más prestigio del momento— lo escuchó hablar en el Café Los Inmortales sobre Beethoven, Maeterlinck y Porto Riche, y se lo llevó a la redacción. Ahí publicó sus primeros versos y escribió crítica de teatro y de arte.

El teatro que no le salió 02

Empezó como autor teatral en 1915, con Luis Rodríguez Acasuso y bajo seudónimo, con una obra que la censura municipal prohibió. En 1916 estrenó La túnica de fuego en el Teatro Buenos Aires; en 1918, Jesús y los bárbaros en el Teatro Nacional. Después llegaron La dama del Plaza Hotel, en 1920, y Maison Ristorini, que en 1924 dieron a conocer Pierina Dealessi y Carlos Morganti. No le dieron ni pena ni gloria.

De Diego lo dice sin rodeos: la suerte no lo acompañó, y él tampoco hizo nada por conquistarla, porque la pasión que le sobraba la ponía en el juego.

La noche del 12 de mayo de 1920 03

El sainete Delikatessen Haus, escrito con Alberto T. Weisbach, se estrenó esa noche en el Teatro Ópera y fue un fracaso. El público lo pateó y lo silbó; el archivo de Argentores conserva las críticas del día siguiente, en general severas, y el periódico comunitario L'Italia del Popolo publicó un ataque memorable. Cuando cayó el telón Linnig salió al escenario y dijo que agradecía a los que aplaudían y a los que silbaban los calificaba de imbéciles. Después huyó del teatro con una barba postiza para que no lo reconocieran los espectadores que daban vuelta a la manzana buscándolo.

Pero en el segundo cuadro de esa misma función se escuchó por primera vez «Milonguita Esthercita», con música de Enrique Delfino, en la voz de la actriz María Esther Podestá; así lo reconstruye Clarín a partir del archivo de Argentores, y coinciden Todotango y Página/12. Lo hicieron repetir esa noche, y de ahí en más el tango salió a andar solo: la española Raquel Meller lo cantó cuando visitó Buenos Aires en agosto de ese año y meses más tarde lo grabó Carlos Gardel. La palabra milonguita se incorporó al habla porteña como habían hecho antes canillita, mina o percanta.

Del éxito del tango salió la obra siguiente: el 25 de agosto de 1922 la compañía de Pascual Esteban Carcavallo estrenó una pieza que narraba la vida de Esthercita Torres, la muchacha del tango. También esa fracasó —ganó un concurso entre las peores piezas del año, apunta De Diego—, pero ahí se dio a conocer «Melenita de oro», con música de Carlos Vicente Geroni Flores. Y el 10 de junio de 1925, en su último sainete, estrenado en el Teatro Nacional, Manolita Poli cantó «Campana de plata», del mismo compositor.

Los tres tangos siguieron sonando mucho después que sus obras. tango.info fecha el primero en 1920 y le cuenta cuarenta y una versiones; entre ellas las de Mercedes Simone en 1933 y 1942, Alfredo De Angelis con Carlos Dante el 11 de junio de 1953, Aníbal Troilo con Nelly Vázquez el 13 de enero de 1965 y Hugo del Carril en 1967. «Melenita de oro» tuvo grabación instrumental del propio Geroni Flores en 1922, y después las de De Angelis con Carlos Dante en octubre de 1944, Francisco Rotundo con Floreal Ruiz en septiembre de 1953 y Osvaldo Pugliese con Jorge Maciel en 1960.

El número trece 04

Dos días antes de aquel último estreno, Linnig dejó de aparecer por sus lugares de siempre: la Sociedad de Autores, donde despilfarraba el dinero en la mesa de juego, y el café de los treinta y seis billares. Estaba enfermo, con una fiebre que lo consumía, y vivía en Adrogué. El 16 de octubre, a las diez de la mañana, Armando Discépolo y Rafael De Rosa lo sacaron de su casa en ambulancia y lo llevaron al Hospital Español; José Antonio Saldías se sumó al grupo de amigos.

Desde la cama miraba la puerta entreabierta. De pronto sonrió y clavó los ojos en un punto fijo: «Mirá, ¡cómo para jugarle!». En la puerta estaba escrito el número 13. Media hora después estaba muerto.

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