Texto editorial
Actualizado 26 de abril de 2026En Evaristo Carriego, Jorge Luis Borges menciona "La tablada" como una de las formas que "apenas deletrean" la idea platónica del tango, junto a "El Choclo". La referencia borgiana, fragmentaria pero precisa, coloca a esta composición de Francisco Canaro en el territorio de los tangos que buscan una forma universal del género. La obra pertenece al catálogo del prolífico músico uruguayo-argentino Francisco Canaro, figura central del tango desde las primeras décadas del siglo XX.
Canaro, autor de más de quinientas composiciones, desarrolló un estilo melódico reconocible que combinaba la tradición orillera con las demandas del tango de salón que se consolidaba en los años veinte y treinta.
La mirada de Borges sobre La tablada 01
La mención borgiana no es casual. El autor de Ficciones tenía criterios precisos sobre el tango y distinguía entre las piezas que consideraba auténticas expresiones del género y aquellas que juzgaba como meras aproximaciones. Al ubicar "La tablada" en el mismo nivel que "El Choclo" —uno de los tangos más emblemáticos—, Borges sugiere que la composición de Canaro logra capturar algo esencial del espíritu tanguero.
La frase borgiana habla de formas que "apenas deletrean" la idea platónica del tango, una observación que puede leerse como elogio y como límite. Para el escritor, estos tangos tocan la forma perfecta del género sin alcanzarla completamente, pero conservan "su lugar en el universo" de la música rioplatense. La obra forma parte del repertorio clásico del tango instrumental, en una época en que las composiciones de Canaro circulaban ampliamente en las orquestas típicas de Buenos Aires y Montevideo.
Su supervivencia en la memoria cultural, documentada por la referencia borgiana, sugiere una recepción que trasciende el simple éxito comercial de su momento.
Comentarios
Lectores y correcciones
0 comentarios
Sumá contexto, detectá errores o dejá una observación útil para mejorar esta ficha.
Entrá con tu cuenta para poder comentar.