Cancionero

Cambalache

Enrique Santos Discépolo

Letra completa

Actualizado 18 de marzo de 2026

Que el mundo fue y será una porquería
ya lo sé...
(¡En el quinientos seis
y en el dos mil también!).
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublé...
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos
en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseaos...

¡Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor!...
¡Ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador!
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro
que un gran profesor!
No hay aplazaos
ni escalafón,
los inmorales
nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
¡da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón!...

¡Qué falta de respeto, qué atropello
a la razón!
¡Cualquiera es un señor!
¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclao con Stavisky va Don Bosco
y "La Mignón",
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia
contra un calefón...

¡Siglo veinte, cambalache
problemático y febril!...
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil!
¡Dale nomás!
¡Dale que va!
¡Que allá en el horno
nos vamo a encontrar!
¡No pienses más,
sentate a un lao,
que a nadie importa
si naciste honrao!
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura
o está fuera de la ley...

Historia de la obra 01

Cambalachenació en 1934 de la pluma y la ira deEnrique Santos Discepolo, el hombre que convirtió la desilusión en sistema filosófico y el cinismo en arte mayor. Discepolo la compuso para la películaEl alma del bandoneónpero la letra trasciende cualquier contexto cinematográfico: es una declaración de principios sobre el siglo XX, escrita con la lucidez de quien ha decidido no engañarse más.

El título ya dice todo sobre el método. Un cambalache es un comercio de objetos usados donde conviven sin jerarquía lo noble y lo inútil, lo caro y lo barato, el tesoro y el desperdicio. Discepolo toma esa imagen y la aplica a la historia humana entera: un revoltijo donde Stavisky y Don Bosco, la Biblia y el calefón caben en el mismo estante sin que nadie se escandalice.

La lista de personajes que el texto mezcla sin pudor —Napoleón, Carnera, Jofrán, Don Chicho— no es capricho poético sino argumento: si todos esos nombres caben en la misma frase sin contradicción, el problema no es de individuos sino de época. El siglo XX, diagnostica Discepolo, ha igualado hacia abajo. No democratizado: igualado. Que es otra cosa.

Repercusiones de Cambalache 02

Desde su estreno,Cambalachefue prohibida, censurada, resistida y celebrada con la misma intensidad. Fue retirada del repertorio radial más de una vez en Argentina bajo distintos gobiernos que reconocían —con razón— que esa letra los describía a ellos también. La censura como prueba de eficacia: un tango que no molesta a nadie no está diciendo nada importante.

Lo paradójico es que ninguna de las prohibiciones funcionó.Cambalachese instaló en la memoria colectiva con una persistencia que demuestra que Discepolo había tocado algo real. El repertorio tanguero tiene cientos de canciones de amor, decenas de elegías al arrabal, y un solo diagnóstico de la civilización occidental de esta ferocidad. Esa singularidad explica su permanencia.

Jorge Luis Borges la detestaba, lo que también es significativo. Borges consideraba que el pesimismo de Discepolo era demasiado complaciente con la decadencia que describía. Esa disputa —entre el estoicismo borgeano y la lamentación discepoliana— es uno de los debates más ricos de la cultura argentina del siglo XX, yCambalachees su objeto central.

Fuera de Argentina, la pieza tuvo una vida propia en las comunidades de la diáspora. En París, en Nueva York, en Tel Aviv, los emigrados rioplatenses la escuchaban con esa mezcla de reconocimiento y distancia que produce el exilio: la pieza que describe el mundo del que te fuiste, que sigue siendo verdad desde lejos.

Interpretaciones memorables 03

Carlos Gardella grabó en 1935, meses antes de su muerte en Medellín, y esa grabación es la referencia canónica. Gardel no era el intérprete natural de Discepolo —su temperamento luminoso contrasta con el pesimismo del compositor— pero le dio a la pieza una dignidad que la alejó del panfleto. Con Gardel,Cambalachesuena a constatación serena, no a berrinche.

Julio Sosala interpretó con la bronca que el texto reclama. Sosa tenía en la voz una aspereza que hacía que las palabras de Discepolo sonaran como acusaciones directas, sin la mediación estética que otros intérpretes usaban como distancia de seguridad.

Roberto Goyenechela grabó en varias etapas de su carrera, y las diferencias entre sus versiones son un mapa de cómo el tiempo cambia la relación con un texto. La versión de los años setenta tiene una urgencia que la de los ochenta ya no tiene: en los ochenta, Goyeneche parece haber llegado a una resignación que el texto de Discepolo no ofrece pero que el intérprete encontró igual.

La pieza ha sido versionada en rock, en cumbia, en jazz, en todos los géneros imaginables. Cada versión nueva es una prueba de que el diagnóstico de 1934 sigue siendo aplicable, lo cual no es exactamente una buena noticia.