Cardo y malvón

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Cardo y malvón

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Retrato de Osvaldo Pugliese. Archivo General de la Nación Argentina.

Texto editorial

Actualizado 19 de abril de 2026

En 1963, Osvaldo Pugliese grabó para el sello Philips una de sus composiciones que habría de completar el mapa de su madurez creativa: "Cardo y malvón". El tema aparece mencionado en la lista de sus trabajos más importantes junto a "El tobiano" (1950), "Pasional" (1951), "Si sos brujo" (1952) y "Adiós Nonino" (1962), obras que definieron el estilo inconfundible del maestro del bandoneón. La pieza surge en un momento de consolidación artística para Pugliese, quien por entonces había logrado cristalizar su lenguaje musical distintivo después de décadas de búsqueda. El año 1963 lo encuentra en plena actividad con su orquesta, alternando presentaciones en Buenos Aires con giras internacionales que habían comenzado a expandir la presencia del tango argentino en escenarios europeos y asiáticos.

El contexto del Sexteto Tango 01

"Cardo y malvón" coincide temporalmente con la formación del Sexteto Tango, agrupación que Pugliese integró junto a Osvaldo Ruggiero, Víctor Lavallén, Cacho Herrero, Julián Plaza, Aniceto Rossi y Jorge Maciel. Esta formación reducida, que contrastaba con las orquestas típicas de la época, permitió explorar texturas más íntimas y arreglos de cámara que revelaron aspectos menos evidentes del repertorio tanguero. El sexteto emprendió giras por Japón, Francia, Rusia, España y Holanda, llevando un repertorio que incluía tanto los clásicos del género como las composiciones propias de sus integrantes. En este contexto, "Cardo y malvón" funcionó como una carta de presentación del estilo pugliesco en formatos más experimentales, donde cada instrumento ganaba protagonismo individual dentro del conjunto.

La música de Pugliese en los años sesenta 02

La década del sesenta encontró a Pugliese en un momento de síntesis entre la tradición tanguera y las búsquedas más innovadoras que habían caracterizado su carrera desde los años cuarenta. "Cardo y malvón" se inscribe en esta etapa donde el compositor había depurado su escritura armónica y rítmica sin abandonar la emotividad que siempre distinguió su obra. La pieza comparte con otras composiciones de ese período una construcción melódica que privilegia los desarrollos graduales sobre los efectos súbitos, una característica que se volvería distintiva del último Pugliese. La orquestación, incluso en la versión original, revela la influencia de los arreglos camerísticos que Pugliese había comenzado a explorar con el Sexteto Tango.

El título mismo, "Cardo y malvón", evoca esa dualidad entre lo áspero y lo delicado que atraviesa buena parte de la producción del compositor, quien solía encontrar en la naturaleza imágenes para traducir estados emocionales complejos. El cardo, planta silvestre de textura rugosa, contrastado con el malvón, flor de jardín de pétalos suaves, sugiere una estructura musical que alterna entre pasajes de mayor tensión y otros de carácter más contemplativo. La grabación de 1963 para Philips se produjo en un momento de renovación técnica de la industria discográfica argentina, que comenzaba a experimentar con nuevas tecnologías de registro que permitían capturar con mayor fidelidad los matices dinámicos característicos de la música de Pugliese. [Nota editorial: verificar detalles específicos sobre arreglos y versiones documentadas de esta composición]

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