Texto editorial
Actualizado 17 de junio de 2026La calle noventa y dos es una composición de Astor Piazzolla que permanece en los márgenes de su catálogo más difundido. A diferencia de obras como Libertango o Adiós nonino, esta pieza no alcanzó la circulación masiva que caracteriza al repertorio central del bandoneonista marplatense. La obra integra el corpus menos explorado de Piazzolla, ese territorio donde el compositor experimentó con formas y estructuras que no siempre encontraron el favor inmediato del público o la crítica.
Su título evoca la geografía urbana porteña, recurso habitual en la música ciudadana de Buenos Aires, aunque sin la carga simbólica de otras composiciones que llevan nombres de calles emblemáticas.
La música de La calle noventa y dos 01
Musicalmente, la pieza conserva los elementos distintivos del estilo piazzolliano: la tensión armónica, el fraseo que combina lirismo y dramatismo, y esa particular manera de hacer dialogar al bandoneón con el resto de los instrumentos. Sin embargo, carece del impacto melódico inmediato que convirtió a otras obras del compositor en standards del tango contemporáneo. La partitura revela una estructura que privilegia el desarrollo motívico por sobre la melodía memorable.
Es una obra que exige del oyente una atención sostenida, alejándose de la inmediatez que caracteriza a los temas más populares de Piazzolla. Su lugar en el repertorio piazzolliano sugiere una exploración más íntima, menos destinada al gran público y más próxima a esa vertiente experimental que el músico cultivó durante toda su carrera, especialmente en sus últimas décadas de actividad. [Nota editorial: verificar fecha de composición y contexto específico de creación]
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