Texto editorial
Actualizado 16 de julio de 2026Vicente Greco compuso Montaraz durante los años formativos del tango rioplatense, cuando el género comenzaba a definir sus códigos expresivos más allá de los arrabales porteños. El bandoneonista y compositor nacido en Buenos Aires el 3 de febrero de 1888 incluyó esta pieza en su extenso catálogo de tangos que marcaron la transición entre la música popular de principios del siglo XX y las formas más elaboradas que el género adoptaría en décadas posteriores. La obra forma parte del repertorio de Greco junto a títulos como "Rodríguez Peña", "Ojos negros", "El flete" y "Racing Club", tangos que documentan el proceso de consolidación del género durante sus primeras décadas.
"Garrote" fue uno de los apodos con que se conoció a Greco, y con ese nombre quedó asociada buena parte de su figura, aunque Montaraz aparece firmada con su nombre real en los registros disponibles.
La música de Montaraz 01
Montaraz pertenece al período en que Greco desarrollaba un lenguaje instrumental que combinaba la tradición rioplatense con influencias europeas. Como bandoneonista y director, el compositor conocía las posibilidades expresivas del instrumento que se convertiría en emblema del tango. La estructura melódica de la obra refleja las características del tango de la época: frases descendentes que alternan con pasajes más dinámicos, el uso del modo menor y una construcción rítmica que privilegia la síncopa característica del género.
Greco escribió Montaraz pensando en las orquestas típicas que comenzaban a profesionalizarse en Buenos Aires durante la segunda década del siglo XX. El tango surge de esa Buenos Aires donde convivían inmigrantes europeos con criollos, y Montaraz captura esa síntesis musical que definiría al género. La obra muestra cómo Greco trabajaba con melodías que podían ejecutarse tanto en contextos populares como en presentaciones más formales.
El contexto de Vicente Greco 02
Greco fue una figura central de la llamada guardia vieja. Uno de los organizadores de la orquesta típica en su formato temprano, condujo agrupaciones que fijaron el sonido del tango en su etapa fundacional. Sus obras acompañaron el proceso mediante el cual el tango pasó de ser música de diversión popular a forma artística reconocida en salones y teatros, y Montaraz se inscribe en esa dinámica de legitimación cultural.
La característica que define gran parte de la producción tanguística de esos años radica en esa doble funcionalidad: melodías ejecutables tanto en bailes populares como en presentaciones formales. El compositor falleció el 5 de octubre de 1924, cuando el tango vivía su primera época dorada y figuras como Carlos Gardel comenzaban a proyectar el género más allá de las fronteras rioplatenses. Su legado compositivo, que incluye decenas de tangos, documenta esta transformación desde la perspectiva de un músico que participó activamente en la definición del lenguaje tanguístico.
Su muerte en 1924 cerró una etapa del tango, pero sus composiciones continuaron siendo ejecutadas por las orquestas que consolidarían el género en las décadas siguientes. La obra de Greco, incluido Montaraz, forma parte del repertorio de la guardia vieja que las generaciones posteriores de músicos utilizaron para construir la tradición interpretativa del tango.
Este diálogo entre las formas originales y las reelaboraciones posteriores define gran parte de la historia del género a lo largo del siglo XX.
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