Letra completa
Actualizado 22 de septiembre de 2026Uno busca lleno de esperanzas,
El camino que los sueños
Prometieron a sus ansias...
Sabe que la lucha es cruel y es mucha
Pero lucha y se desangra
Por la fe que lo empecina...
Uno, va arrastrándose entre espinas
Y en su afán de dar su amor...
Sufre y se destroza hasta entender
Que uno se ha quedao sin corazón...
Precio del castigo que uno entrega
Por un beso que no llega
O un amor que lo engañó...
... Vacío ya de amar y de llorar
Tanta traición...
Si yo tuviera el corazón
El corazón que di,
Si yo pudiera como ayer
Querer sin presentir...
Es posible que a tus ojos
Que me gritan su cariño
Los cerrara con mis besos.
Sin pensar que eran como esos
Otros ojos los perversos
Los que hundieron mi vivir...
Si yo tuviera el corazón
El mismo que perdí,
Si olvidara a la que ayer
Lo destrozó... y pudiera amarte...
Me abrazaría a tu ilusión
Para llorar tu amor...
Pero, Dios, te trajo a mi destino
Sin pensar que ya es muy tarde
Y no sabré cómo quererte...
Déjame que llore como aquel
Que sufre en vida la tortura
De llorar su propia muerte...
Pura como sos, habrías salvado
Mi esperanza con tu amor...
Uno está tan sólo en su dolor...
Uno está tan ciego en su penar...
Pero un frío cruel que es peor que el odio
- Punto muerto de las almas -
Tumba horrenda de mi amor,
Maldijo para siempre y me robó
Toda ilusión...
Historia 01
"Uno" es un tango de 1943: la música es de Mariano Mores y la letra, de Enrique Santos Discépolo. Fue el primero que los dos firmaron juntos y quedó entre las cumbres del género.
La melodía existió tres años antes que la letra, y con otro nombre. En 1940, la noche en que Carlos Di Sarli presentaba a su nuevo cantor Roberto Rufino en el cabaré Marabú, Mores acompañó al piano a Tania —Ana Luciano Divis, la mujer de Discépolo—. Al terminar se acercó al poeta y le contó que tenía obras escritas; Discépolo lo invitó a su casa de La Lucila.
Mores llegó con dos partituras bajo el brazo. Una se llamaba "Tango argentino", tenía aire pampeano y terminaría siendo Adiós pampa mía. La otra se titulaba "Cigarrillos en la oscuridad". Discépolo eligió la segunda y le pidió que la tocara una y otra vez mientras tomaba notas en una libreta. Ese era el nivel del descarte.
De aquel encuentro salió además una frase que Mores repitió toda su vida. Discépolo, que hasta entonces se había compuesto su propia música, le dijo: «No escribo más música. Para eso estás vos».
Después pasaron los meses sin letra. Llegó de golpe, en abril de 1943, en los camarines de un teatro y minutos antes de que Mores saliera a escena con la orquesta de Francisco Canaro, donde Mores tocaba el piano. Venía titulada "Si yo tuviera un corazón", como arranca la segunda parte. A Mores le dio miedo la extensión: temía que fuera demasiada letra para una época de estribillos cortos. Se la mostró igual a Canaro, y el veterano director no dudó un segundo: «Esto es bárbaro, va a ser un gran éxito».
El título todavía cambiaría una vez más. Terminó llamándose "Uno" porque el público lo pedía por la primera palabra de la letra —«toquen uno, toquen uno»— y con ese nombre lo registraron.
Lo que contó Discépolo 02
La letra tiene un origen que el propio Discépolo narró en 1947, en su ciclo "Cómo nacieron mis canciones" de Radio Belgrano. Arrancó avisando que no iba a poder contarlo derecho: «Para hablar de Uno —que llegó después— tengo que hablar de antes, de mí, de mi especial estado de ánimo en ese tiempo que precedió al nacimiento de Uno».
Contó que se le había venido encima «una melancolía inexplicable, una melancolía de canario», y que él, que era de buen humor, andaba queriendo pelearse con guardas y colectiveros. El médico no le encontró nada y le recomendó dejar de fumar, de beber y de acostarse tarde; él decidió dejar de tomar el tranvía. «Yo escupía pólvora, estaba áspero como un limón, intratable», resumió.
Entonces se encerró en su casa, desconectó el teléfono y pasó diez días repasando no los buenos momentos sino los malos. «Esa fue la autovacuna que me curó», dijo: se curó con su propia rabia. De ahí salió, según él, un tema que nadie había tratado todavía, «la desilusión amarga del que no puede amar aun queriendo amar», y una conclusión que explica el verso central del tango: «la gente sería inmensamente feliz si pudiera no presentir».
Tres años, y tres versiones de la espera 03
"Discépolo tardó tres años en pasarme la letra", resumía Mores. Cómo fueron esos tres años depende de cuándo se lo preguntaran, y las versiones no cierran entre sí.
En una, Mores preguntaba cada vez que se cruzaban y Discépolo le contestaba siempre lo mismo: «En eso estamos, pibe, ya vas a ver lo lindo que va a quedar ese tango». En otra, que dejó por escrito, pasó exactamente al revés: «como yo lo quería como amigo y había llegado a sospechar que en realidad la música no le gustaba, decidí privilegiar la amistad y para evitar incomodidades no mencioné más el asunto. Un buen día, casi tres años más tarde, me sorprendió con la letra terminada». Y en un texto que escribió medio siglo después para el diario porteño de la última referencia de esta página, la duda ya no es artística sino comercial: «¿Tendrá éxito? Era un momento en que estaban de moda los boleros con letras muy cortas. De ahí mi duda».
No hay manera de elegir una. Son tres relatos del mismo hombre sobre el mismo episodio, y la distancia entre ellos es parte de lo que le pasó al tango después: cuanto más importante se volvió, más se contó.
Estreno y grabaciones 04
Lo estrenó Tania en abril de 1943 en el teatro Astral, como uno de los números de "La revista loca". Ella misma lo llevaría al disco el 27 de octubre de ese mismo año.
La primera en grabarlo fue la orquesta de Francisco Canaro con la voz de Carlos Roldán, el 26 de mayo de 1943. Dos días más tarde lo registró Libertad Lamarque. La versión de Aníbal Troilo con Alberto Marino —la más célebre de todas, y la que suele confundirse con la primera— es cinco semanas posterior: se grabó el 30 de junio de 1943, el mismo día que una toma instrumental de la orquesta.
Esa carrera tiene una explicación, y es humana. Mores le reservaba las primicias a Canaro, pero era troileano de corazón y algunos tangos se los daba a Troilo para estrenar. «Canaro se enojaba, claro», contaba. «Pero yo era muy amigo de Pichuco, y además con él mis tangos sonaban como yo quería. Entonces a Canaro le tenía que decir mentiras piadosas». En 1943 esa disputa cordial dejó dos grabaciones casi simultáneas del mismo tango.
El año se cerró con Juan D'Arienzo y Héctor Mauré el 23 de noviembre, y con Osvaldo Fresedo y Oscar Serpa el 1 de diciembre. Rodolfo Biagi lo grabó con Carlos Acuña el 11 de abril de 1944.
Lo rápido que fue todo se lee en la tapa de la primera edición de la partitura, que está ahí arriba: EDAMI la imprimió anunciando el estreno de Tania en el Astral y, alrededor del título, ya seis grabaciones. La que encabeza la lista no es ninguna de las que hoy se recuerdan, sino la del tenor mexicano Juan Arvizú, cuya foto dedicada ocupa el centro de la portada.
Después siguió sin parar. Troilo volvió sobre él en 1952 con Jorge Casal; Armando Pontier lo grabó con Julio Sosa el 25 de septiembre de 1957 y con Roberto Goyeneche el 17 de septiembre de 1968; el propio Mores lo registró con Carlos Acuña en marzo de 1957; Astor Piazzolla lo llevó a su quinteto a comienzos de los sesenta con la voz de Mercedes Simone en una toma y una instrumental en otra; Miguel Caló lo grabó en 1965 nada menos que con Lucho Gatica, el mayor bolerista chileno; y Osvaldo Pugliese lo registró con Abel Córdoba el 14 de mayo de 1976.
La película que estuvo una semana en cartel 05
En 1944 "Uno" llegó al cine, y la historia del film es casi mejor que la del tango.
El fin de la noche se rodó entre agosto y noviembre de 1943 y es una rareza: una película antinazi filmada en la Argentina neutral y ambientada en la Francia ocupada. Libertad Lamarque hace de Lola Morel, una cantante a la que el guion presenta como sudamericana por razones obvias, y es ella quien canta "Uno" en pantalla.
El gobierno de facto retuvo el estreno más de un año. Cuando por fin se estrenó, el 1 de noviembre de 1944, duró una semana: tras siete días de éxito en el cine Ambassador, el Ministerio del Interior la sacó de cartel. Se repuso recién en 1945, después de que la Argentina declarara la guerra a Alemania y Japón el 25 de marzo de ese año.
Conviene separar dos cosas que se suelen mezclar. Lo que trabó a la película fue su política, no su tango: la campaña de censura radial de esos años apuntaba al lunfardo, y en "Uno" no hay una sola palabra de lunfardo. No hay ningún registro de que a esta letra le tocaran nada.
Cómo se lee la letra 06
"Uno" es un tango sentimental escrito por el hombre de Cambalache, y ese contraste es lo que la crítica suele subrayar. Alberto Julián Pérez, que estudió las letras de Discépolo, sostiene que la melodía de Mores «mitiga el sentido tremendista» de los tangos anteriores: acá el personaje sufre, pero está sublimando ese sufrimiento en el canto del piano.
Su lectura de los dos versos más citados es directa. Sobre «Uno está tan solo en su dolor… / Uno está tan ciego en su penar…» escribe que Discépolo llega a la conclusión de que el ser humano está irreversiblemente solo «y ni siquiera el amor puede salvarlo de esa soledad radical»: es en ese momento que su alma llega a un «punto muerto» que no puede superar. Y sobre el final, cuando aparece la mujer que podría salvarlo: el héroe «tiene la salvación al alcance de la mano, pero no puede alcanzarla porque tiene miedo de querer».
"Uno" cae además en un lugar preciso de la obra de Discépolo. Entre Infamia (1941), esta letra (1943), Canción desesperada (1944) y Sin palabras (1945) escribió su ciclo más íntimo, y su último tango —Cafetín de Buenos Aires, 1948— volvió a tener música de Mores. Discépolo murió el 23 de diciembre de 1951, a los cincuenta años.
Fuera del tango 07
Plácido Domingo lo grabó en Plácido Domingo Sings Tangos (1981), donde entra séptimo. Julio Iglesias lo llevó al disco dos veces, y dejó sobre el asunto una de las mejores frases que un intérprete haya dicho de sí mismo: «He cantado el tango. Mal, pero lo he cantado».
Referencias 08
- Alejandro Rapetti, "El 'tango fundamental' de un joven Marianito Mores y de un Discepolín melancólico, intratable, que 'escupía pólvora'", en La Nación, 21 de marzo de 2023.
- Irene Amuchástegui, "La eterna melodía de Mariano Mores", en Clarín / Revista Ñ, 16 de febrero de 2018: la pulseada Canaro-Troilo, el descarte de «Adiós pampa mía», la frase «No escribo más música» y las dos grabaciones de Julio Iglesias.
- Luis Vinker, "Más que 'Uno'", en Clarín (columna Miradas), que reproduce el texto que Mariano Mores escribió para el diario Sur medio siglo después del estreno.
- "Uno: el melancólico tango que Enrique Santos Discépolo escribió en su momento más difícil", en Infobae, 24 de junio de 2024.
- Alberto Julián Pérez, "Las letras de los tangos de Enrique Santos Discépolo", en Hispanic Poetry Review 9 (2), 2012, pp. 51-53.
- Oscar del Priore e Irene Amuchástegui, Cien tangos fundamentales (Aguilar, 2008), pp. 431 y ss., para el relato escrito de Mores; César Evaristo, Cien tangos de oro (Ediciones Lea, 2013), para el nombre de la revista.
- Fechas exactas de grabación: tango.info, obra T0370199328; página del tema en Todotango.
- El fin de la noche (1944), dirigida por Alberto de Zavalía, música de Paul Misraki: Manrupe y Portela, Un diccionario de films argentinos (1930-1995) (Corregidor, 2001), p. 232, y Posadas y otros, Cine sonoro argentino, 1933-1943 (El Calafate, 2005), p. 230.
«Uno» es un tango, con letra de Enrique Santos Discépolo y música de Mariano Mores.
Versiones grabadas
- 1943 Aníbal Troilo con Alberto Marino
- 1943 Francisco Canaro con Carlos Roldán
- 1943 Juan D'Arienzo con Héctor Mauré
- 1943 Osvaldo Fresedo con Oscar Serpa
- 1944 Rodolfo Biagi con Carlos Acuña
- 1946 Quintin Verdu con Henri Decker
- 1951 Charlo
- 1951 Mariano Mores
- 1952 Aníbal Troilo con Jorge Casal
- 1957 Armando Pontier con Julio Sosa
- 1957 Mariano Mores con Carlos Acuña
- 1961 José Basso
Y 9 grabaciones más.
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