Cancionero

Uno

Letra completa

Actualizado 18 de marzo de 2026

Uno, busca lleno de esperanzas
el camino que los sueños
prometieron a sus ansias...
Sabe que la lucha es cruel
y es mucha, pero lucha y se desangra
por la fe que lo empecina...
Uno va arrastrándose entre espinas
y en su afán de dar su amor,
sufre y se destroza hasta entender:
que uno se ha quedao sin corazón...
Precio de castigo que uno entrega
por un beso que no llega
a un amor que lo engañó...
¡Vacío ya de amar y de llorar
tanta traición!

Si yo tuviera el corazón...
(¡El corazón que di!...)
Si yo pudiera como ayer
querer sin presentir...
Es posible que a tus ojos
que me gritan tu cariño
los cerrara con mis besos...
Sin pensar que eran como esos
otros ojos, los perversos,
los que hundieron mi vivir.
Si yo tuviera el corazón...
(¡El mismo que perdí!...)
Si olvidara a la que ayer
lo destrozó y... pudiera amarte..
me abrazaría a tu ilusión
para llorar tu amor...

Pero, Dios, te trajo a mi destino
sin pensar que ya es muy tarde
y no sabré cómo quererte...
Déjame que llore
como aquel que sufre en vida
la tortura de llorar su propia muerte...
Pura como sos, habrías salvado
mi esperanza con tu amor...
Uno está tan solo en su dolor...
Uno está tan ciego en su penar....
Pero un frío cruel
que es peor que el odio
-punto muerto de las almas-
tumba horrenda de mi amor,
¡maldijo para siempre y me robó...
toda ilusión!…

Historia de la obra 01

Unoes el tango en queEnrique Santos Discepolodejó de hablar del mundo y empezó a hablar de sí mismo. La música es deMariano Mores—1943, Discepolo ya tenía cuarenta y tres años y la guerra recorría Europa— pero la letra es de una precisión psicológica que ningún otro tango alcanzó en ese territorio: el de la persona que ya no puede amar porque el amor anterior la dejó inhabilitada.

El mecanismo que describeUnono es el desamor sino algo más específico y más oscuro: la incapacidad aprendida.Unobusca lleno de esperanzas pero encuentra que la maquinaria interna ya no funciona como antes. Que cuando el amor llega, uno ya no sabe recibirlo. Que el daño es anterior y permanente.

Discepolo escribió esta letra desde adentro. Su relación conTania—la cantante española con quien vivió décadas, su compañera y su sostén— era intensa y conflictiva. No se casaron hasta 1951, un año antes de que él muriera. EnUno, Discepolo hace el inventario de todo lo que esa vida de entrega y creación y desastre emocional había depositado en él. No es un tango sobre un amor perdido: es un tango sobre lo que los amores perdidos le hacen a la capacidad de amar.

Mores compuso la música con una arquitectura que acompaña ese recorrido: la melodía no concede alivio fácil, no tiene el giro mayor que en otros tangos funciona como salida de emergencia.Unose queda en su propia oscuridad hasta el final, y eso es parte de por qué funciona.

Repercusiones de Uno 02

Unodividió a la crítica desde el primer momento. Para quienes ya amaban a Discepolo —el deYira, yira, el deCambalache— era la confirmación de un talento capaz de renovarse: del tango social al tango psicológico, sin perder un gramo de intensidad. Para quienes lo encontraban demasiado pesimista, era una pieza más en el expediente de un autor que se regodeaba en el dolor.

Esa disputa no se resolvió. HoyUnoocupa el lugar que le corresponde en el canon: es, junto conCambalacheyYira, yira, uno de los tres pilares del universo discepoliano. Tres operaciones distintas sobre el mismo diagnóstico: el mundo no tiene remedio, el individuo tampoco, y sin embargo hay que seguir viviendo.

La obra fue grabada por Gardel —aunque en vida de éste no llegó a estrenarse— y por prácticamente todos los grandes cantores del período clásico. Cada generación posterior encontró en ella algo nuevo: los cantores de los cincuenta la interpretaron como tragedia personal, los de los setenta como denuncia generacional, y los contemporáneos suelen acercarse con la extrañeza fascinada de quien descubre que algo escrito hace ochenta años describe exactamente lo que siente hoy.

Interpretaciones memorables 03

Roberto Goyenechees el intérprete deUnopor antonomasia. Su versión de los años sesenta tiene esa cualidad de los registros definitivos: no parece una interpretación sino una confesión. Goyeneche no canta el texto de Discepolo, lo habita. Cada pausa, cada inflexión, cada momento en que la voz cede un poco antes de recuperarse es una decisión dramática que convierte la canción en monólogo interior.

Julio Sosala interpretó con la urgencia que le era propia: donde Goyeneche insinuaba, Sosa declaraba. Esa diferencia de temperamento produce versiones igualmente válidas pero radicalmente distintas en el efecto.

Osvaldo Pugliesela grabó en versión instrumental, y ese ejercicio de desprender la música de la letra revela cuánto cargan las notas de Mores por sí solas: el andamiaje melódico sostiene el peso emocional sin necesitar las palabras.