Retrato de Enrique Santos Discépolo

Yira yira (1929)

Tango emblemático que retrata la dura realidad social y la indiferencia del mundo hacia el sufrimiento humano.

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Retrato de estudio, década de 1940. Foto: Annemarie Heinrich.

Letra completa

Actualizado 25 de julio de 2026

Cuando la suerte qu' es grela,
fayando y fayando
te largue parao;
cuando estés bien en la vía,
sin rumbo, desesperao;
cuando no tengas ni fe,
ni yerba de ayer
secándose al sol;
cuando rajés los tamangos
buscando ese mango
que te haga morfar...
la indiferencia del mundo
-que es sordo y es mudo-
recién sentirás.

Verás que todo el mentira,
verás que nada es amor,
que al mundo nada le importa...
¡Yira!... ¡Yira!...
Aunque te quiebre la vida,
aunque te muerda un dolor,
no esperes nunca una ayuda,
ni una mano, ni un favor.

Cuando estén secas las pilas
de todos los timbres
que vos apretás,
buscando un pecho fraterno
para morir abrazao...
Cuando te dejen tirao
después de cinchar
lo mismo que a mí.
Cuando manyés que a tu lado
se prueban la ropa
que vas a dejar...
Te acordarás de este otario
que un día, cansado,
¡se puso a ladrar!

Composición 01

"Yira yira" es un tango con música y letra de Enrique Santos Discépolo. Todotango lo registra en 1930; otras fuentes lo datan en 1929 y el propio autor situó su origen unos años antes. Junto a "Qué vachaché" y "Esta noche me emborracho" pertenece al ciclo de tangos de contenido social más agudo que Discépolo produjo en ese período: obras que desnudan la indiferencia del mundo hacia el que cae.

El propio Discépolo contó que la letra salió de su intemperie personal. "Venía yo, en 1927, de una gira en la que nos había ido muy mal", recordó, y dijo que la pieza "surgió, tal vez, como el más espontáneo, como el más mío de los tangos". Y remató: "Yo viví la letra de esa canción. Más de una vez. La padecí, mejor dicho, más de una vez". El testimonio se conserva en los escritos inéditos que compiló Norberto Galasso.

Se ha señalado que, antes de fijarse el título definitivo, la pieza estuvo a punto de llamarse "Cuando te apaguen la vela".

La letra articula esa visión con un tono acusatorio y repetitivo —el título mismo, imperativo y circular, funciona como condena— que retrata a un hombre solo caminando sin destino mientras nadie tiende la mano.

Estreno y primeras grabaciones 02

El estreno fue en el escenario del Teatro Sarmiento, en la voz de Sofía Bozán, dentro de la revista ¿Qué hacemos con el stadium?. Las fuentes discrepan sobre la temporada: unas la ubican en 1929 y otras en 1930.

La primera grabación en disco fue de la Orquesta Típica Victor, el 4 de septiembre de 1930, con Alberto Gómez y Augusto Vila en los estribillos. Seis semanas más tarde, el 16 de octubre de 1930, Carlos Gardel la registró para Odeon (disco 18830) acompañado por las guitarras de Aguilar, Barbieri y Riverol.

Gardel volvió a cantarla ante cámara en uno de los cortometrajes que filmó para Federico Valle bajo la dirección de Eduardo Morera, rodado entre el 23 de octubre y el 3 de noviembre de 1930 y estrenado el 3 de mayo de 1931 en el cine Astral. El corto conserva el diálogo previo entre el cantor y el autor, uno de los primeros documentos sonoros del tango: cuando Gardel le pregunta qué quiso hacer con el tango, Discépolo responde "una canción de soledad y de desesperanza", y describe al personaje como "un hombre que ha vivido la bella esperanza de la fraternidad durante cuarenta años y de pronto un día, a los cuarenta años, se desayuna con que los hombres son unas fieras".

Intérpretes destacados 03

Roberto Maida la cantó con la orquesta de Pedro Maffia en 1930 (Columbia 6011-B), años antes de la etapa junto a Canaro que lo haría célebre. Aníbal Troilo la grabó el 29 de abril de 1947 con Edmundo Rivero (RCA-Victor 60-1291), cuya voz grave y dicción milimétrica le sumaron densidad dramática.

Alfredo De Angelis la registró el 21 de diciembre de 1961 con Lalo Martel en el canto (Odeon 52750-B). La orquesta de José Basso la grabó instrumental dos veces, el 25 de abril de 1961 (Odeon LDS-818) y en 1970 (Almalí 30007), y Guillermo Rico la cantó con la orquesta de Jorge Dragone en 1967 para el sello Magenta.

Su circulación internacional llegó temprano al Japón: Ranko Fujisawa la grabó en Tokio en 1951 con la Orquesta Típica Tokyo de Shimpei Hayakawa, y volvió sobre ella el 13 de marzo de 1964, ya en Buenos Aires, acompañada por la orquesta de Miguel Caló (Odeon 29825).

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