Retrato de Enrique Santos Discépolo

Yira yira (1930)

El tango de Discépolo sobre la indiferencia del mundo. Lo estrenó Sofía Bozán el 24 de agosto de 1930, en una revista que la Municipalidad quiso prohibir, y antes de terminar octubre ya tenía por lo menos siete discos.

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Retrato de estudio, década de 1940. Foto: Annemarie Heinrich.

Letra completa

Actualizado 11 de octubre de 2026

Cuando la suerte qu' es grela,
fayando y fayando
te largue parao;
cuando estés bien en la vía,
sin rumbo, desesperao;
cuando no tengas ni fe,
ni yerba de ayer
secándose al sol;
cuando rajés los tamangos
buscando ese mango
que te haga morfar...
la indiferencia del mundo
-que es sordo y es mudo-
recién sentirás.

Verás que todo el mentira,
verás que nada es amor,
que al mundo nada le importa...
¡Yira!... ¡Yira!...
Aunque te quiebre la vida,
aunque te muerda un dolor,
no esperes nunca una ayuda,
ni una mano, ni un favor.

Cuando estén secas las pilas
de todos los timbres
que vos apretás,
buscando un pecho fraterno
para morir abrazao...
Cuando te dejen tirao
después de cinchar
lo mismo que a mí.
Cuando manyés que a tu lado
se prueban la ropa
que vas a dejar...
Te acordarás de este otario
que un día, cansado,
¡se puso a ladrar!

Discépolo, 1930 01

«Yira yira» es un tango con letra y música de Enrique Santos Discépolo. Lo estrenó Sofía Bozán el 24 de agosto de 1930 en el Teatro Sarmiento, en una revista de Manuel Romero. Antes de terminar octubre ya lo habían grabado por lo menos siete veces.

La revista que quisieron prohibir 02

La revista se iba a llamar Montevideo (Q.E.P.D.) y se burlaba del Mundial de fútbol que ese año se jugaba en el Uruguay. La Municipalidad le pidió a Romero que cambiara el título, por miedo a un conflicto diplomático, y él la rebautizó ¿Qué hacemos con el stadium?.

Igual no alcanzó. Minutos antes del estreno anunciado para el 23 de agosto, un oficial de justicia se presentó en el Sarmiento con varios policías y prohibió la función.

Se hizo el domingo 24. La Municipalidad puso un cordón policial frente al teatro, pero la gente estaba tan indignada que un secretario de Obras Públicas tuvo que ir a dar la contraorden.

La historia la reconstruyó el libro La revista porteña, que cuenta lo que pasó adentro. Esa noche se estrenó el tango de Discépolo: «Por supuesto, lo introdujo la Bozán, en un viraje hacia el tango más dramático que fue muy bien recibido». Dos semanas después, el 6 de septiembre, el golpe de Uriburu derrocaba a Yrigoyen.

Muchas fuentes dan el estreno en 1929 y en la voz de Olinda, la prima de Sofía Bozán, pero ninguna lo documenta.

Lo que contó Discépolo 03

Discépolo contó de dónde había salido en sus escritos, que reunió Norberto Galasso en 1981. «“Yira yira” surgió, tal vez, como el más espontáneo, como el más mío de los tangos, aunque durante tres años me estuvo “dando vueltas”. Porque sí está inspirado en un momento de mi vida. Venía yo, en 1927, de una gira en la que nos había ido muy mal».

«Y después de trabajos, fatigas, luchas y contratiempos regresaba a Buenos Aires sin un centavo». Se fue a vivir a una casita con su hermano Armando. «Allí surgió “Yira, yira”, en medio de las dificultades diarias, del trabajo amargo, de la injusticia, del esfuerzo que no rinde, de la sensación de que se nublan todos los horizontes, de que están cerrados todos los caminos. Pero en aquel momento, el tango no salió. No se produce en medio de un gran dolor, sino con el recuerdo de ese dolor».

Y en otro pasaje: «Yo no escribí “Yira yira” con la mano. La padecí con el cuerpo».

Yira: el mundo que sigue andando 04

Yira viene del lunfardo yirar, cuya primera acepción en el diccionario de José Gobello es «callejear, andar vagando de calle en calle». Fernando Sorrentino entiende que el que yira es el mundo, que «sigue andando» pase lo que pase. Y explica por qué no puede ser una orden: en el voseo rioplatense el imperativo sería yirá.

La letra lo arma así en el estribillo: «que al mundo nada le importa... ¡Yira!... ¡Yira!...».

El biógrafo Sergio Pujol la pone en una línea que empieza en «Qué vachaché» (1926), madura acá y sigue en «Qué sapa, señor».

Siete discos en siete semanas 05

La primera grabación fechada es de la Orquesta Típica Victor, con Alberto Gómez y Augusto Vila, el 4 de septiembre de 1930. Al día siguiente, la víspera del golpe, la grabaron Francisco Canaro con Luis Díaz y otra vez la Típica Victor.

Siguieron Ada Falcón con Canaro, el 17 de septiembre, la propia Sofía Bozán con el trío de Enrique Delfino, el 23, e Ignacio Corsini, el 13 de octubre. El 16 de octubre la grabó Carlos Gardel, con las guitarras de José María Aguilar, Guillermo Barbieri y Ángel Domingo Riverol (Odeon 18830). Tania, la compañera de Discépolo, también la grabó ese año.

Pujol describe así el disco de Gardel: después de una apretada introducción de las guitarras, «la línea melódica, con sencillez engañosa irrumpe de golpe, con una fuerza que excluye la queja».

En diciembre de 1930 ya la grababa en París la orquesta de Bachicha. En el Perú, contó la historiadora Patricia Funes, Haya de la Torre le puso a la misma música una letra aprista: «En lugar de Yira, yira, decía Apra, Apra».

El corto de Gardel y Discépolo 06

Gardel la cantó ante cámara en uno de los quince cortos que Eduardo Morera filmó para Federico Valle. Se rodaron de noche, entre el 23 de octubre y el 3 de noviembre de 1930.

Antes de cantar, Gardel le pregunta a Discépolo qué quiso hacer con ese tango, y él contesta: «una canción de soledad y de desesperanza». El personaje, dice, es un hombre que «ha vivido la bella esperanza de la fraternidad durante cuarenta años y de pronto un día, a los cuarenta años, se desayuna con que los hombres son unas fieras».

El corto está considerado una de las primeras películas latinoamericanas con sonido óptico. Se estrenó el 3 de mayo de 1931 en el cine Astral, junto con otros dos, como complemento de City Lights, de Chaplin. Gardel ya estaba en París.

De Troilo a Los Piojos 07

Aníbal Troilo la grabó el 29 de abril de 1947 con Edmundo Rivero, cuya voz de bajo era, según Todotango, una rareza en el género. Alberto Castillo la grabó en 1955 con la orquesta de Ángel Condercuri, y Julio Nudler puso esa versión entre las grandes, con las de Gardel, Ada Falcón y Rivero.

En la orquesta de Alfredo De Angelis la cantaba Julio Martel en los años cuarenta, pero nunca la llevaron al disco. La grabó su hermano menor, Lalo Martel, el 21 de diciembre de 1961 (Odeon 52750).

La cantante japonesa Ranko Fujisawa la grabó en Tokio a comienzos de los años cincuenta, con la orquesta de Shimpei Hayakawa. El 13 de marzo de 1964 la volvió a grabar en Buenos Aires con Miguel Caló.

Los Piojos la tocaban en Cemento a fines de los ochenta, cuando todavía no habían editado ni un demo: «No éramos punks ni heavies. Subíamos y rockeábamos. Y hacíamos “Yira, yira”, de Discépolo», contó el guitarrista Piti Fernández. La grabaron en Chactuchac (1992).

En octubre de 2001, en la cancha de Atlanta, la cantó con ellos Omar Mollo, que desde ahí empezó su camino en el tango.

Referencias 08
  • Gonzalo Demaría, La revista porteña. Teatro efímero entre dos revoluciones (1890-1930), Instituto Nacional del Teatro, 2011, pp. 177-178.
  • Norberto Galasso, Escritos inéditos de Enrique Santos Discépolo, Ediciones del Pensamiento Nacional, 1981; citados por Alejandro Rapetti, «La historia de “Yira yira”», La Nación, 31 de julio de 2023.
  • Fernando Sorrentino, «Yira, yira», El Trujamán, Centro Virtual Cervantes, mayo de 2004.
  • Sergio Pujol, biografía de Enrique Santos Discépolo en Todotango.
  • Alberto Rasore, «Gardel en los cortometrajes de 1930», Buenos Aires Antiguo, y es.wikipedia, «Yira, yira (película)».
  • Julio Nudler, «Vuelve el cantor de los cien barrios porteños», Página/12, 23 de agosto de 2003.
  • José Natanson, entrevista a Patricia Funes, Página/12, 2 de abril de 2007.
  • Juan Manuel Mannarino, «Te sigo desde Cemento», La Nación, 30 de diciembre de 2022.
  • Cristian Vitale, entrevista a Omar Mollo, Página/12, 9 de diciembre de 2015.
letrastango.comFoto: Annemarie Heinrich

«Yira yira» es un tango de 1930, con letra y música de Enrique Santos Discépolo.

Versiones grabadas

Y 12 grabaciones más.

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