Calor de hogar

Valorar este texto

Letra completa

Actualizado 22 de septiembre de 2026

Dame un abrazo mi noble esposa
y, al calorcito del dulce hogar,
mientras los pibes bailan y ríen
añoraremos la mocedad.
¿Te acordás, vieja, de aquella tarde
cuando temblando por la emoción
y acobardado por tu belleza
por vez primer te hablé de amor.

Como rojas amapolas
tus mejillas vi encender
y tus ojos se cerraron
como flor de atardecer.
De tus labios incitantes
un suspiro echó a volar,
y el lucero de la tarde
nuestras bocas vio juntar.

Felices años que en este nido
dieron sus frutos de bendición,
nuestros hijitos, que ya son hombres
buenos y honrados como tú y yo.
¡Cómo han crecido! Ya tienen alas,
pronto su nido querrán hacer,
y solos, vieja, nos quedaremos...
solos y tristes con la vejez.

Pero nuevas primaveras
han de dar flores de amor
y vendrán los nietecitos
a curar nuestro dolor;
con sus risas y sus cantos
nuestra vida alegrarán
y después... después mi vieja...
nuestros ojos cerrarán.

letrastango.com

«Calor de hogar» es un tango, con letra de Jesús Fernández Blanco y música de Eugenio Carrere.

Versiones grabadas

Comentarios

Sumate a la conversación

0 comentarios

Tu comentario se publica acá, a la vista de todos y con tu nombre. Es para charlar: qué te pareció, qué versión recomendás, qué te trae a la memoria.

Entrá con tu cuenta para dejar un comentario público.

Advertisements

Cuenta

Entrá a tu cuenta

Tus favoritas, tus frases y tus comentarios, en cualquier dispositivo.

Seguir con Google

o con tu mail

Elegí una contraseña nueva

Escribí el mail con el que entrás y te mandamos un link para elegir una contraseña nueva. Sirve también si siempre entraste con Google y querés tener contraseña.

Seguir con Google

o con tu mail