Letra completa
Actualizado 16 de julio de 2026¡Soy una canción desesperada...!
¡Hoja enloquecida en el turbión..!
Por tu amor, mi fe desorientada
se hundió, destrozando mi corazón.
Dentro de mí mismo me he perdido,
ciego de llorar una ilusión...
¡Soy una pregunta empecinada,
que grita su dolor y tu traición..!
¿Porqué
me enseñaron a amar,
si es volcar sin sentido
los sueños al mar?
Si el amor,
es un viejo enemigo
y enciende castigos
y enseña a llorar...
Yo pregunto: ¿porqué?
¡Sí!, ¿porqué me enseñaron a amar,
si al amarte mataba mi amor?
Burla atroz de dar todo por nada
y al fin de un adiós, despertar
¡llorando!...
¿Dónde estaba Dios cuando te fuiste?
¿Dónde estaba el sol que no te vio?
¿Cómo una mujer no entiende nunca
que un hombre da todo, dando su amor?
¿Quién les hace creer otros destinos?
¿Quién deshace así tanta ilusión?
¡Soy una canción desesperada
que grita su dolor y su traición...!
Historia 01
"Canción desesperada" es obra de Enrique Santos Discépolo, quien firmó tanto la letra como la música —1945—. A diferencia de "Cambalache" —con su inventario sardónico del mundo moderno— o de "Yira... yira..." —donde el desamparo se articula como errancia urbana—, esta pieza concentra su dramatismo en la voz de un sujeto que habla directamente desde el quiebre afectivo, con un tono de confesión más íntimo que alegórico.
El tango pertenece a los años cuarenta, un Discépolo más tardío que el de sus grandes retratos sociales de los años treinta ("Yira... yira...", de 1929, y "Cambalache", de 1934). Aquí la mirada filosófica y amarga que definió su catálogo se repliega desde la denuncia del mundo hacia la intimidad del dolor personal.
Intérpretes destacados 02
La primera grabación fue la de Alberto Marino con la orquesta de Aníbal Troilo, el 9 de octubre de 1945 (RCA-Victor), poco antes de la de Raúl Iriarte con la orquesta de Miguel Caló (27 de diciembre de 1945, Odeon): dos de las formaciones más representativas de la época de oro, con estilos bien diferenciados entre sí.
Poco después la incorporaron Nelly Omar —con la orquesta de Francisco Canaro (28 de enero de 1946)— y Luis Tolosa —con la de Osmar Maderna (1946)—, lo que confirma que la pieza circuló tanto por el circuito cancionístico como por las orquestas de baile.
Años más tarde, Roberto Goyeneche la grabó con la orquesta de Atilio Stampone (RCA Victor, 1973), en una relectura que trasladó el desgarro original al fraseo hablado y reposado de su etapa de madurez.
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