Letra completa
Actualizado 25 de julio de 2026Dedicado al maestro Osvaldo Pugliese.
Tus manos marionetas del dolor
remueven esas penas del amor
vacías de memoria y de perdón
golpean ese viejo corazón.
Al rápido compás del bandoneón
tu piano crece y se hace arrollador
las teclas van cantando la canción
y dejan sin aliento aquel cantor.
Vos, maestro y arlequín
orquesta y bandoneón con manos de marfil
Vos, el último eslabón
del tango, del café y el llanto hecho canción
No, no pares de tocar
que tiene que sangrar tu herida de arrabal
No, no pares por favor
que vuelvan a brotar tus lágrimas de amor.
La tarde que te invita a recordar
tu piano resonando en el Colón
Tus ojos ya cansados de mirar
las luces que levantan el telón.
El tiempo que es tirano y vengador
te avisa que ya queda una estación
tus manos se adelantan al cantor
y tocan una última canción.
Amor, recuerdo y desazón
de un viejo luchador, de zurdo corazón
Vos, tenaz trabajador
de un tango que nació del hambre y el dolor
No, no pares de tocar
tu gente y tu ciudad te quieren escuchar
no, te lleves la emoción
de un tiempo que se fue detrás de tu ilusión.
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