Texto editorial
Actualizado 4 de agosto de 2026Decarísimo es una obra instrumental de Astor Piazzolla, grabada por primera vez en 1961 con su Quinteto. El título es un homenaje al violinista Julio de Caro —"De Caro" más el superlativo "-ísimo"—, uno de los pilares fundacionales del tango a quien Piazzolla admiraba profundamente. La pieza integra el repertorio de la formación que marcó su paso definitivo hacia una estética más concentrada y menos ornamental.
Un homenaje a Julio de Caro 01
El nombre de la obra no es un juego sonoro caprichoso: condensa la deuda de Piazzolla con Julio de Caro, el violinista que en los años veinte había renovado el tango desde adentro, sofisticando su armonía y su fraseo. Al bautizar la pieza "Decarísimo", Piazzolla inscribe su propia búsqueda vanguardista en una genealogía: la del tango que se atreve a evolucionar sin renunciar a su raíz.
Ese gesto de reconocimiento resulta coherente con el proyecto estético de toda esta etapa, donde Piazzolla se pensaba a sí mismo como heredero y a la vez transformador de una tradición.
El contexto del quinteto 02
La pieza se inscribe en el período más experimental y riguroso de la carrera de Piazzolla. Al frente de su quinteto, el bandoneonista abandonó las texturas sinfónicas de sus orquestas anteriores para concentrarse en un sonido de cámara. Decarísimo refleja esa búsqueda: tensión rítmica sostenida, diálogos contrapuntísticos entre los instrumentos y una arquitectura musical que privilegia la precisión sobre el efecto.
El formato de cinco músicos exigía a cada intérprete un protagonismo individual imposible en las orquestas grandes. La escritura se volvió más exigente, más angulosa, menos condescendiente con el oído acostumbrado al tango tradicional. Decarísimo ejemplifica esa dureza: no busca seducir sino convencer a través de la estructura.
La escritura musical 03
La composición muestra las características centrales del estilo maduro de Piazzolla. El bandoneón no funciona como solista acompañado sino como parte de una conversación instrumental donde cada voz tiene autonomía melódica. Los ritmos se apartan del compás tradicional del tango para explorar subdivisiones más complejas, y las armonías incorporan disonancias que el tango clásico evitaba.
Al tratarse de una obra puramente instrumental —sin letra ni línea vocal—, toda la carga expresiva recae en el tejido sonoro. Esta aproximación coloca a Decarísimo en la línea de otras piezas del período como Calambre o Buenos Aires Hora Cero, que comparten una densidad compositiva que exige al oyente un trabajo de decodificación mayor que el tango convencional. No se trata de música de fondo sino de música que reclama atención.
Grabaciones y circulación 04
La obra forma parte del disco "Piazzolla interpreta a Piazzolla", grabado en enero de 1961 en los estudios RCA de Buenos Aires, donde aparece junto a títulos como Adiós Nonino, Tanguísimo y Los poseídos. Ese registro documenta el sonido del quinteto de la época, integrado por Astor Piazzolla en bandoneón, Jaime Gosis en piano, Simón Bajour en violín, Kicho Díaz en contrabajo y Horacio Malvicino en guitarra. El álbum funciona como una especie de manifiesto estético: Piazzolla eligió las piezas que mejor representaban su búsqueda musical de esos años.
Decarísimo se mantuvo en el repertorio vivo del quinteto a lo largo de los años y siguió sonando en presentaciones en vivo décadas después de su grabación original, adaptándose a los distintos integrantes de la formación sin perder su carácter distintivo.
El lugar en el catálogo piazzolliano 05
Decarísimo no alcanzó la popularidad de Libertango o Adiós Nonino, pero ocupa un lugar particular en el catálogo de Piazzolla. Representa la zona más puramente camerística de su producción, aquella donde la experimentación formal se combina con una escritura que no hace concesiones al gusto masivo. La pieza demuestra su capacidad para mantener la identidad del tango mientras transformaba radicalmente su lenguaje.
En Decarísimo no hay melodías fácilmente cantables ni secciones que inviten al baile, pero sí está presente la pulsación rioplatense filtrada a través de una sensibilidad que había incorporado influencias del jazz y la música contemporánea. Esa tensión entre tradición y ruptura —sellada ya desde el título, en el guiño a Julio de Caro— convierte a Decarísimo en un ejemplo perfecto del proyecto estético de Piazzolla: no abandonar el tango sino llevarlo hacia territorios inexplorados, manteniendo sus elementos identificatorios pero sometiéndolos a una lógica compositiva más compleja y menos complaciente.
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