Metele bomba al Primus

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Metele bomba al Primus

La tapa de la partitura compone el título «Metele Bomba al P…rimus», con los puntos suspensivos adentro de la palabra, sobre una escena que no deja lugar a dudas.

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Aviso de «Calentadores Primus, á kerosene, á presión» de la casa Esteban Bongiovani. Caras y Caretas, Buenos Aires, 8 de junio de 1912

Texto editorial

Actualizado 13 de septiembre de 2026

Metele bomba al Primus es un tango para piano de José Arturo Severino, publicado en Buenos Aires en las primeras décadas del siglo XX. La partitura lo rotula «tango compadre», no tiene letra y no lleva año.

Lo que dice la partitura 01

El facsímil que conserva Todotango permite leer la obra de primera mano, y es prácticamente todo lo que se sabe de ella con certeza.

Está escrita para piano solo, en 2/4, con una sección de trío y la indicación D. C. poi TRIO al final de la primera parte. No hay cifrado vocal ni texto: nació instrumental y nunca tuvo letra. En la música la firma aparece como «Arturo Severino» y en la portada como «J. Arturo Severino»; el «José» completo sólo figura en los catálogos posteriores. Lleva además una dedicatoria manuscrita en el grabado: «Dedicado a mi estimado amigo Pedro Vétiga». Costaba cincuenta centavos.

No trae año de edición, ni número de plancha, ni pie de imprenta legible.

El título y la tapa 02

Un primus era un calentador a querosén con bomba a presión, marca sueca tan difundida que el lunfardo terminó adoptando el nombre comercial como palabra común: el diccionario lo define exactamente así, «calentador a querosén con bomba a presión, por alusión a la marca muy difundida de ese nombre». Para encenderlo había que darle bomba. Leído al pie de la letra, el título es una instrucción doméstica.

No lo es, y quien lo editó se encargó de que no quedaran dudas. En la tapa el título está compuesto «Metele Bomba al P…rimus», con los puntos suspensivos metidos adentro de la palabra como parte del diseño: el mismo recurso tipográfico que Manuel Campoamor había usado en «La c...ara de la l...una». Y la ilustración remata lo que la tipografía insinúa —una mujer inclinada sobre una mesa, accionando el calentador, y un hombre de traje parado muy cerca, detrás de ella—.

El lunfardo registra por separado las dos acepciones que hacen falta: bomba como «miembro viril» y bombear como «fornicar, copular». Conviene decir con precisión hasta dónde llega la documentación: ningún diccionario glosa esta frase entera ni este título en particular. Lo que hay es la tapa, que es bastante.

La pieza figura en el inventario de títulos procaces del tango que reunieron Ricardo García Blaya y Bruno Cespi, entre vecinos del mismo humor: «Tocámelo que me gusta», «Se te paró el motor», «Viejo, encendé el calentador».

Vale una aclaración sobre ese inventario, porque es la única fuente seria que nombra esta obra y suele citársela al revés. El artículo no existe para catalogar «tangos prostibularios» sino para discutir esa etiqueta: sus autores la llaman una seudoclasificación y la consideran «temeraria, absolutamente desacertada y hasta con un tufillo ideológico». Un título subido de tono no prueba dónde se tocaba la música.

Quién era Severino 03

El autor es bastante más interesante que su tango más recordado.

José Arturo Severino (Buenos Aires, 16 de marzo de 1892 - 30 de enero de 1934) fue bandoneonista, guitarrista, director y compositor, y en la semblanza que le dedica Oscar Zucchi aparece como uno de los bandoneonistas de formación musical más esmerada de su época: se le adjudica haber creado los adornos de mano izquierda del instrumento. Zucchi lo ubica, junto a Arturo Bernstein, Juan Maglio, Genaro Espósito y Eduardo Arolas, en la primera avanzada del bandoneón en el tango.

Empezó por la guitarra, que estudió por música, y fue Sebastián Ramos Mejía quien lo pasó al bandoneón. Debutó profesionalmente en 1908, en un café del barrio, en dúo con el guitarrista Marino García. Hacia 1911 abrió academia de bandoneón en su propia casa; su primer discípulo fue Juan Bautista Guido, que a los once años ya era su segundo bandoneón.

En una época en que los conjuntos llegaban a lo sumo a quinteto, Severino presentó una orquesta de diez: tres bandoneones, tres violines, tres guitarras y una flauta. En mayo de 1917 la Victor lo llevó al estudio y registró diez matrices en dos días; se editaron ocho temas en cuatro discos. En los años veinte dirigió la orquesta estable del Teatro Nacional, donde tocaron con él Juan D'Arienzo y Alfredo Mazzeo en violines y Ángel D'Agostino en piano. En 1924 debutó en radio. Y en 1918 fue de los primeros en integrar la sociedad de autores y compositores que después sería SADAIC.

La frase de Zucchi que mejor lo explica es la que cuenta por qué casi nadie lo conoce: si no alcanzó la difusión que merecían sus aptitudes, fue por su apego al barrio en que nació, que lo consagró como ídolo local y se lo quedó.

De su obra sobreviven tres partituras, todas en el repositorio de Todotango: ésta, Un recuerdo a Newbery —un «tango sentimental para piano» dedicado a la memoria de Jorge Newbery, de mayo de 1914— y Trompito Nº2. Como compositor grabado quedan La bicoca y Separación, de aquellas sesiones de 1917, y Caa-guazú, que la orquesta de Alberto Ferrazzano registró en 1927. La bicoca tuvo una segunda vida: la grabó Juan D'Arienzo en 1940.

Lo que no se sabe 04

Esta página decía hasta hoy tres cosas que no resisten la verificación, y conviene dejarlas anotadas para que no vuelvan.

No hay ningún año documentado. Ni Todotango ni tango.info ni ningún catálogo le ponen fecha, y la partitura tampoco la trae. El «hacia 1905» que circula por internet no sale de ninguna fuente primaria, y además es improbable: en 1905 Severino tenía trece años y todavía faltaban tres para su debut profesional.

No hay ninguna grabación. De ninguna época. tango.info registra cero interpretaciones y cero tracks; las matrices Victor de Severino de 1917 no la incluyen; la pestaña de audio de Todotango está vacía y Discogs no tiene ediciones. Lo único que circula es una subida anónima a YouTube, sin datos de la toma.

No hay constancia de que fuera censurada. La campaña sistemática contra los títulos y las letras subidas de tono es de 1943 y apuntaba al lunfardo en la radio; el caso documentado de 1931, bajo Uriburu, es el de La casita de mis viejos, que tuvo que pasar a llamarse «La casita de mis padres». Nada vincula esta obra a ninguno de los dos episodios.

Tampoco pudieron leerse los catálogos que podrían cerrar el caso: la Biblioteca Nacional no tiene registro, el repositorio Trapalanda no respondió y el catálogo de la Library of Congress rechazó todas las consultas. Si aparece la edición original con su pie de imprenta, el año aparece con ella.

Referencias 05
  • Facsímil de la partitura (portada y planas 2 y 3) en el repositorio de Todotango, obra 2739.
  • Oscar Zucchi, El tango, el bandoneón y sus intérpretes, tomo II (Corregidor), semblanza de José Arturo Severino reproducida en Todotango: el barrio de Parque Patricios, los adornos de mano izquierda, la academia de bandoneón, la orquesta de diez y el debut de 1908 en un café de Garay y Deán Funes.
  • Ricardo García Blaya y Bruno Cespi, «Los tangos prostibularios», Todotango, para el inventario de títulos procaces y para la crítica de esa etiqueta.
  • Diccionario de lunfardo de Todotango, entradas «primus», «bomba» y «bombear».
  • Discography of American Historical Recordings (UC Santa Barbara), sesiones Victor de la Orquesta Típica José A. Severino del 3 y 4 de mayo de 1917 y grabación de «La bicoca» por Juan D'Arienzo del 8 de agosto de 1940.
  • Sobre el aparato: el hornillo Primus fue patentado en Suecia en 1892 por Frans Wilhelm Lindqvist.

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