Texto editorial
Actualizado 19 de abril de 2026Responso se alza como uno de los tangos instrumentales más conmovedores del repertorio de Aníbal Troilo, una pieza que trasciende su origen doliente para convertirse en testimonio de una de las amistades más fecundas del tango: la que unió a Pichuco con el poeta Homero Manzi. Nacida del duelo y la memoria, esta obra instrumental ocupa un lugar singular en el catálogo del bandoneonista, donde la técnica compositiva se pone al servicio de una emoción genuina y devastadora.
Historia de Responso 01
La génesis de Responso está marcada por una pérdida irreparable. Aníbal Troilo compuso este tango en memoria de Homero Manzi tras la muerte del poeta en 1951, un acontecimiento que sumió al bandoneonista en una profunda depresión que se extendió por más de un año. La muerte de quien fuera su colaborador más estrecho y su amigo íntimo representó para Troilo no solo la pérdida de un compañero de ruta artística, sino el quiebre de una sociedad creativa que había dado frutos como "Sur", "Barrio de tango" y "Che bandoneón". El título de la obra no es casual: un responso es una oración que se recita por los difuntos, y Troilo eligió deliberadamente esta palabra para darle forma musical a su dolor. En Responso, el bandoneón de Pichuco se convierte en voz orante, en instrumento de duelo que busca perpetuar la memoria del poeta a través del lenguaje que ambos conocían mejor: el tango.
Lugar en el repertorio de Troilo 02
Responso se cuenta entre los éxitos instrumentales más reconocidos de Troilo, ubicándose en el mismo nivel de popularidad que "Recuerdos de bohemia". Esta obra demostró la capacidad del compositor para crear piezas puramente instrumentales que no necesitaban de la palabra para comunicar emociones profundas. En el catálogo de Pichuco, Responso representa un momento de inflexión: es el tango donde el dolor personal se transforma en materia artística sin perder intensidad emocional.
El homenaje perdurable 03
La dimensión conmemorativa de Responso se complementó con otros gestos de Troilo hacia la memoria de Manzi. En 1971, exactamente veinte años después del fallecimiento del poeta, Pichuco inauguró la plaza Homero Manzi, consolidando así un homenaje que trascendía lo musical para instalarse en la geografía urbana porteña. Responso perdura como una de esas obras que nacen de la experiencia más íntima pero logran hablar un lenguaje universal, confirmando que en el tango la biografía y la estética pueden fundirse sin que ninguna de las dos pierda autenticidad.
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