Letra completa
Actualizado 16 de julio de 2026Era más blanda que el agua,
que el agua blanda,
era más fresca que el río,
naranjo en flor.
Y en esa calle de estío,
calle perdida,
dejó un pedazo de vida
y se marchó...
Primero hay que saber sufrir,
después amar, después partir
y al fin andar sin pensamiento...
Perfume de naranjo en flor,
promesas vanas de un amor
que se escaparon con el viento.
Después...¿qué importa el después?
Toda mi vida es el ayer
que me detiene en el pasado,
eterna y vieja juventud
que me ha dejado acobardado
como un pájaro sin luz.
¿Qué le habrán hecho mis manos?
¿Qué le habrán hecho
para dejarme en el pecho
tanto dolor?
Dolor de vieja arboleda,
canción de esquina
con un pedazo de vida,
naranjo en flor.
Historia de la obra 01
Naranjo en flor es el tango filosófico por excelencia. La letra de Homero Expósito y la música de su hermano Virgilio —1944— construyen en tres minutos una teoría completa sobre el aprendizaje emocional. La secuencia primero hay que saber sufrir / después amar, después partir / y al fin andar sin pensamiento no es solo poesía: es un programa de vida que el tango presenta sin ironía, con la seriedad de quien ha llegado a esa conclusión después de mucho recorrido.
Para 1944 los hermanos Expósito ya eran una sociedad probada: habían colaborado desde Rodando (1938, en la voz de Libertad Lamarque) y acababan de firmar Farol (1943), uno de sus títulos más célebres. Naranjo en flor no fue el comienzo de esa dupla sino uno de sus puntos más altos.
Homero Expósito era el poeta más intelectualmente ambicioso de su generación en el tango. No se conformaba con la imagen eficaz o el argumento dramático: quería el verso que tuviera peso propio, que pudiera sostenerse fuera de la melodía. Naranjo en flor lo logra: su letra puede leerse como poema y funciona.
La imagen del naranjo —el árbol que florece y perfuma justo cuando el fruto todavía no ha llegado, cuando todo es promesa y nada es todavía— es la metáfora central de la pieza: el amor en su estado más puro es también el más efímero, el que precede al fruto y a la caída.
Repercusiones de Naranjo en flor 02
La pieza tardó en encontrar su lugar en el canon. Los hermanos Expósito trabajaban en un registro más literario que el dominante en el tango de los cuarenta, y eso les costó algo de la inmediatez que otras canciones de la época tuvieron. Pero con el tiempo Naranjo en flor se instaló como referencia del tango poético, la pieza que se cita cuando se quiere demostrar que el género puede tener la profundidad de la lírica culta.
Fue especialmente valorada en los círculos literarios y universitarios que comenzaron a estudiar el tango como fenómeno cultural en los años sesenta y setenta. Homero (1918-1987) y Virgilio (1924-1997) vivían todavía durante ese período y participaron activamente en esas discusiones.
Interpretaciones memorables 03
Las primeras grabaciones son casi simultáneas y datan de 1944: Pedro Laurenz con la voz de Jorge Linares la registró el 18 de julio de 1944 (Odeon), y Aníbal Troilo con Floreal Ruiz lo hizo el 23 de noviembre de 1944 (RCA-Victor). Ambas fijaron muy temprano la lectura reposada que la pieza exige.
Roberto Goyeneche dejó una de las versiones más recordadas ya en los años setenta, con la orquesta de Atilio Stampone (1973/1974, RCA Victor): Goyeneche tenía la capacidad de hacer que la letra sonara como si la estuviera descubriendo en ese momento, no como si la hubiera cantado cien veces antes, y ese fraseo casi hablado encontró en el arreglo de Stampone el marco exacto para el texto de Homero Expósito.
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