Texto editorial
Actualizado 16 de julio de 2026"Marrón y azul" forma parte de las composiciones que Astor Piazzolla escribió durante su estadía parisina de 1954-1955, una etapa en la que —según cuentan Diego Fischerman y Abel Gilbert en Piazzolla. El mal entendido— el tiempo de trabajo no fue extenso pero resultó intenso y productivo. Piazzolla se repartía entre las grabaciones, las negociaciones comerciales y la familia, e incluso unas vacaciones con Édouard Pécourt, el disquero parisino que ofició de intérprete y anfitrión del matrimonio Piazzolla y a quien Astor dedicó, junto a su esposa, "Chau París".
En ese contexto compuso, arregló, ensayó y grabó una serie de tangos junto a músicos de la Ópera de París: "Picasso", "Luz y sombra", "Tzigane tango", "Río Sena", "Chau París" y "Marrón y azul".
La grabación parisina 01
Entre enero y febrero de 1955, Piazzolla grabó dieciséis tangos con una orquesta de cuerdas integrada por músicos de la Ópera de París —arpa, ocho violines, dos violas, dos violonchelos y contrabajo— más piano. En esas sesiones se alternaron dos pianistas de lujo: Lalo Schifrin, futura figura clave del jazz latino y la música cinematográfica, y Martial Solal, pianista fundamental del jazz francés.
En Francia, "Marrón y azul" apareció en un simple de 45 rpm del sello Festival, junto a "Prepárense", "Imperial" y "S.V.P.". El material parisino con Schifrin volvió a editarse años después bajo el título Two Argentinians in Paris.
El contexto discográfico 02
De regreso en Buenos Aires, la obra integró el LP del Octeto Buenos Aires (Disc Jockey, 1957), donde ocupa la segunda posición del lado A junto a "Haydée", "Los mareados", "Neotango" y "El Marne". El sello, curiosamente, había sido cofundado por Horacio Malvicino, el propio guitarrista del octeto. Un segundo disco de la formación, Tango progresivo, salió por el sello Allegro y es considerado por algunos especialistas uno de los hitos de la discografía tanguera.
Antes de todo eso, Osvaldo Pugliese ya la había llevado al disco: la grabó como instrumental para Odeon el 26 de diciembre de 1956, un espaldarazo temprano del tango consagrado a la obra del renovador.
El lenguaje de los colores 03
Los colores, en la obra de Piazzolla, funcionan como referencias emocionales o atmosféricas más que como descripciones literales. La elección de estos dos tonos particulares —el marrón terroso y el azul melancólico— puede leerse como una síntesis de estados anímicos contrastantes.
Esta dualidad se inscribe en la búsqueda piazzolliana de expandir el vocabulario expresivo del tango sin abandonar su esencia rioplatense: en "Marrón y azul", el compositor ensaya una síntesis entre la sofisticación armónica del jazz que respiraba en París y la pulsión rítmica del tango argentino.
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