Texto editorial
Actualizado 4 de junio de 2026En 1933, una noche en el club nocturno de Carrasco, Horacio "Pintín" Castellanos presentó al público un nuevo tema suyo que tituló "La Puñalada", un tango con cierto aire de milonga que cambiaría para siempre su destino musical. Según la documentación disponible, fue en ese momento cuando alguien entre los presentes propuso adaptarlo como milonga, aprovechando que su formato lo permitía. El éxito fue inmediato y contundente.
A partir de esa interpretación, la orquesta de Juan D'Arienzo se proyectó a los primeros planos del tango rioplatense. "La Puñalada" se mantuvo como uno de los temas característicos de su repertorio. La obra, que según Juan Carlos Legido sustentaría toda la fama de "Pintín", destacó entre las aproximadamente doscientas composiciones registradas del músico uruguayo.
Ninguna otra tuvo mayor proyección ni impacto duradero.
El camino a Buenos Aires 01
Existe otra versión sobre la incorporación de la pieza al repertorio tanguero. José María Otero sostiene que su paso definitivo a tango-milonga ocurrió en 1933 cuando Roberto Firpo lo llevó a Buenos Aires, donde encontró su lugar definitivo en el ambiente porteño. Esta versión alternativa ubica también en 1933 el momento decisivo de la obra.
Pero sitúa su transformación definitiva en el ámbito porteño, bajo la dirección del legendario pianista y director.
Una milonga en el catálogo de Castellanos 02
"La Puñalada" forma parte del extenso catálogo de Pintín Castellanos, que incluye obras de diversos géneros. Entre sus creaciones se encuentran el bolero "Adiós (La tarde que partí)", el candombe "Bronce", las milongas "Academia", "Aprontate" y "Meta fierro" -esta última dedicada al corredor de automovilismo Héctor Supicci Sedes-, y los tangos "Besos de mujer", "De galerita y bastón", "Entre cortes y quebradas" y "La estancia". El compositor uruguayo demostró versatilidad en diferentes ritmos rioplatenses.
Pero fue precisamente con una milonga donde alcanzó su mayor reconocimiento.
El fenómeno D'Arienzo 03
La interpretación de "La Puñalada" por parte de D'Arienzo marcó un punto de inflexión en la carrera del "Rey del Compás". Su estilo devolvió la música a los bailarines, generando un renovado interés en los jóvenes que consideraban monótonos los tangos anteriores, donde predominaba el cantor por sobre la orquesta. Esta transformación del lenguaje tanguero encontró en "La Puñalada" uno de sus ejemplos más exitosos.
La pieza se convirtió en emblema de una nueva manera de entender el tango. El impacto de esta asociación entre compositor uruguayo y director argentino confirma la dimensión rioplatense del tango, más allá de las fronteras nacionales.
Un tema característico 04
Carlos Lazzari, bandoneonista y arreglador de la orquesta de Juan D'Arienzo, ejecutaba habitualmente esta pieza uruguaya en sus presentaciones. Su testimonio confirma la permanencia de "La Puñalada" en el repertorio de la formación. La obra mantuvo su vigencia a lo largo de las diferentes etapas de la orquesta de D'Arienzo.
Esta continuidad habla de su solidez musical y de su capacidad de adaptación a los cambios estilísticos. El éxito duradero de una composición que nació en una noche de 1933 en un club de Montevideo y encontró su proyección definitiva en Buenos Aires ilustra los circuitos de circulación cultural del Río de la Plata.
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