Letra completa
Actualizado 16 de julio de 2026Vení hermano, sentáte
A tomar café conmigo,
Quiero conversar contigo
Y a escucharme, preparáte...
Escuchame, te lo imploro
Tomá, fumá un cigarrillo,
Con el humo del pitillo
Disimulo, si es que lloro...
Perdoná, si te hago a vos
Víctima para escucharme,
Es que quiero desahogarme...
¡Mozo!... Café para dos.
Vos sabés que yo he tenido
Mucha suerte en mis amores,
Que hoy ya son marchitas flores
Que pasaron al olvido.
Pero ahora estoy metido
Y bien caro estoy pagando,
No es que me esté traicionando
Ella es más pura que un cielo,
Pero con mis crueles celos
Yo la estoy martirizando.
Al hablar tiembla mi voz
Por la emoción que me embarga,
Son mis penas tan amargas...
¡Mozo!... Café para dos.
Tengo miedo que algún día
Ya cansada de torturas,
Ponga fin a la locura
De mi horrible celosía...
Más que miedo es cobardía
Lo que siento a cada rato,
Temo que en un arrebato
Ella resuelva dejarme,
Si eso llegara a pasarme
¡Te lo juro que me mato!
Porque has de saber que yo
No puedo vivir sin ella,
Sus caricias son tan bellas...
¡Mozo!... Café para dos.
Historia de Café para dos 01
Café para dos es un tango con letra y música de Francisco Canaro, el director nacido en San José de Mayo, Uruguay, en 1888. Pertenece al capítulo tardío de su carrera: la primera grabación conocida es la de su propia orquesta con la voz de Alberto Arenas, del 12 de abril de 1956, cuando Canaro pasaba los 65 años y seguía sumando repertorio propio.
La letra pone en escena una confesión de café: un hombre sienta a un amigo a la mesa para desahogarse de los celos que lo torturan, y el pedido al mozo —"¡Mozo!... Café para dos"— funciona como latiguillo dramático que cierra cada tirada. La escena pertenece de lleno a esa Buenos Aires de los cafés como espacios de conversación y confidencia que el tango retrató tantas veces.
El lugar de Café para dos en la obra de Canaro 02
Dentro del enorme catálogo canariano —el de éxitos como "Sentimiento gaucho", compuesto junto a su hermano Rafael sobre versos de Juan Andrés Caruso, o el instrumental "La tablada"— Café para dos muestra al Canaro autor integral, firmando música y letra. Es una faceta menos conocida que la del director de orquesta, pero coherente con una carrera que atravesó todos los oficios del género.
Recepción y permanencia 03
Lejos de pasar inadvertido, el tango fue tomado de inmediato por otras orquestas mayores: en 1956 lo grabaron el propio Canaro con Alberto Arenas (abril) y luego con Guillermo Rico (septiembre), Miguel Caló con la voz de Alfredo Dalton (octubre) y Alfredo De Angelis con Oscar Larroca (también octubre). Cuatro registros en un mismo año hablan de una circulación inmediata dentro del ambiente tanguero.
Café para dos permanece como testimonio de la vigencia creativa de Francisco Canaro en su madurez y de su capacidad para encontrar música en los rincones más cotidianos de la experiencia urbana.
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