La última curda (1956)

Letra de Cátulo Castillo

Música de Aníbal Troilo

Troilo y Cátulo Castillo, 1956: un hombre le confiesa su derrota al bandoneón. Lo grabó primero Edmundo Rivero y lo hizo suyo Roberto Goyeneche.

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Actualizado 11 de octubre de 2026

Lastima, bandoneón,
mi corazón
tu ronca maldición maleva...
Tu lágrima de ron
me lleva
hasta el hondo bajo fondo
donde el barro se subleva.
¡Ya sé, no me digás! ¡Tenés razón!
La vida es una herida absurda,
y es todo tan fugaz
que es una curda, ¡nada más!
Mi confesión.

Contame tu condena,
decime tu fracaso,
¿no ves la pena
que me ha herido?
Y hablame simplemente
de aquel amor ausente
tras un retazo del olvido.
¡Ya sé que te lastimo!
¡Ya se que te hago daño
llorando mi sermón de vino!

Pero es el viejo amor
que tiembla, bandoneón,
y busca en el licor que aturde,
la curda que al final
termine la función
corriéndole un telón al corazón.
Un poco de recuerdo y sinsabor
gotea tu rezongo lerdo.
Marea tu licor y arrea
la tropilla de la zurda
al volcar la última curda.
Cerrame el ventanal
que arrastra el sol
su lento caracol de sueño,
¿no ves que vengo de un país
que está de olvido, siempre gris,
tras el alcohol?...

Troilo y Castillo, 1956 01

«La última curda» es un tango de 1956, con música de Aníbal Troilo y letra de Cátulo Castillo. La primera grabación es de la orquesta de Troilo con la voz de Edmundo Rivero, del 8 de agosto de ese año, para el sello TK.

Es una confesión de madrugada, y el que escucha no es la copa sino el bandoneón. Julio Nudler la llamó «probablemente el tango cantado más trascendente» de los años cincuenta. Castillo tenía cerca de cincuenta años y escribía, según Nudler, «el último apogeo poético del género».

La noche del balcón 02

Hay dos versiones de cómo se oyó por primera vez, y las dos pasan en el departamento de Troilo. Era un segundo piso de la calle Paraná, frente al cabaret Chantecler, con el balcón iluminado por el letrero del cabaret.

La de Rivero está en sus memorias, Una luz de almacén. Fue una noche de verano, con whisky, y alguien le dijo a Troilo «chapa la jaula». Ahí empezó la sesión. Ensayaron horas con la ventana abierta: «estábamos tan concentrados en lo nuestro que si algún plato volador hubiera aterrizado no le habríamos prestado atención».

Cuando salieron al balcón había una multitud en la vereda de enfrente, y en algún momento se cortó el tránsito. Según Rivero, el tango se estrenó así, con Troilo en el fueye y él en la voz. Y lo cerró así: «La noche estaba tan linda que cantar “la vida es una herida absurda” sonaba a macana».

Álvaro Abós lo contó de otra manera en 2014. Troilo y Castillo habrían compuesto el tango juntos una madrugada, después de cenar. La gente que salía del Chantecler se quedaba en la vereda a escuchar lo que bajaba del segundo piso.

De Rivero a Goyeneche 03

Rivero lo grabó dos veces seguidas: con Troilo en 1956 y con la orquesta de Horacio Salgán en 1957. Nudler escribió que esas primeras versiones «son de una rara perfección».

Roberto Goyeneche lo grabó con Troilo el 7 de mayo de 1963, para RCA Victor, en una versión que para Nudler «rivaliza con la de Edmundo Rivero».

Después lo grabó con Armando Pontier, en 1966. En mayo de 1982 lo cantó con Astor Piazzolla en seis noches del Teatro Regina, y hay una grabación de los dos en el disco Noches del Regina. Manuel Adet lo resume así: «Goyeneche lo interpretó muchísimas veces, incluso cuando ya no le quedaba voz, pero en todos los casos la ceremonia se cumplía al pie de la letra».

Adet sólo reconocía tres versiones: la de Rivero, la de Goyeneche y otra más. «Luego está la versión incomparable de Susana Rinaldi. Lo demás, con todo respeto, es puro grupo».

La despedida de Troilo 04

Troilo murió en mayo de 1975. Castillo, que moriría cinco meses después, lo despidió en la Chacarita: «Se te ocurrió la extraña travesura de no seguir viviendo y estrolarte en el largo amasijo de recuerdos».

Piazzolla recibió la noticia en Roma, donde estaba con los pintores Carlos Alonso y Antonio Berni. Lo que hizo, según el libro Archivo Piazzolla, fue ponerse a tocar «La última curda» mientras lloraba. Después compuso la Suite troileana.

Un poema que no da tregua 05

Entre los tangos que le hablan al bandoneón, Adet lo puso primero: «creo no subestimar a nadie si digo que “La última curda” es el más profundo, el que va más a fondo y, también, el más bello». Y agregó: «Se canta con los labios apretados y se lo escucha en silencio».

«La vida es una herida absurda» pasó al habla de todos los días, y Adet lo anota como prueba de que es un poema popular. También recuerda que en Castillo la palabra «último» aparece una y otra vez en los títulos, como en «El último farol» y «El último café».

Curda es lunfardo, y nombra tanto la borrachera como al que se emborracha. En abril de 2026 Fito Páez la cantó en la apertura de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Guillermo Pintos la contó en Infobae como el tango de un canon de tres canciones.

Referencias 06
  • Manuel Adet, «Preludio de tango: “La última curda”», El Litoral, 9 de marzo de 2013 (resume el relato de Edmundo Rivero en Una luz de almacén).
  • Álvaro Abós, «Cortázar y Troilo, habitantes del misterio», La Nación, 24 de abril de 2014.
  • Julio Nudler, biografía de Cátulo Castillo en Todotango, y «La voz del Polaco sigue batiendo la justa», Página/12, 27 de agosto de 2004.
  • Irene Amuchástegui, «50 años sin Pichuco», Clarín, 18 de mayo de 2025: el elogio fúnebre de Castillo.
  • Osvaldo Aguirre sobre Archivo Piazzolla, Clarín, 19 de marzo de 2021.
  • Todotango, «La última curda» (tema 322), y tango.info (T0370386201): la discografía.
  • Nancy Duré, «Las últimas grabaciones del Polaco Goyeneche», Infobae, 27 de agosto de 2026.
  • Guillermo E. Pintos, sobre Fito Páez en la apertura de la 50.ª Feria del Libro de Buenos Aires, Infobae, 24 de abril de 2026.
letrastango.comFoto: Alicia D'Amico

«La última curda» es un tango de 1956, con letra de Cátulo Castillo y música de Aníbal Troilo.

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