Retrato de Enrique Santos Discépolo

Fangal (1954)

Obra póstuma de Enrique Santos Discépolo, terminada con Homero Expósito en 1954.

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Retrato de estudio, década de 1940. Foto: Annemarie Heinrich.

Letra completa

Actualizado 26 de julio de 2026

Yo la vi que se venía en falsa escuadra,
se ladeaba, ¡se ladeaba por el borde del fangal!..
¡Pobre mina que nació en un conventillo
con los pisos de ladrillos, el aljibe y el parral!
Alguien tiró la banana que ella pisó sin querer
y justito, cuando vi que se venía ya decúbito dorsal,
¡me la agarré!...

Fui un gil
porque creí que allí inventé el honor,
un gil
que alzó un tomate y lo creyó una flor;
y sigo gil
cuando presumo que salvé el amor,
ya que ella fue
¡quien a trompadas me rompió las penas!...
Ya ven,
volví a la mugre de vivir tirao,
¡caray,
si al menos me engrupiera de que la he salvao!...

(Esto dijo el "cusifai" mientras la "cosa"
retozaba, retozaba ya perdida en el fangal,
y él tomaba una ginebra desastrosa
entre curdas y malandras en la mesa de aquel bar...).
Si alguien tiró la banana, él, que era un gil, la empujó
y justito cuando vio que se venía ya decúbito dorsal,
¡se le prendió!...

Historia 01

"Fangal" reúne dos generaciones de la canción rioplatense, pero no por un encuentro en vida: es una obra póstuma. Enrique Santos Discépolo murió en diciembre de 1951 dejando apuntes de tangos sin terminar, y Tania, su compañera, repartió esos manuscritos entre los poetas que él más admiraba.
El boceto de "Fangal" quedó en manos de Homero Expósito, que completó la letra mientras su hermano Virgilio escribía la música. La obra quedó registrada en 1954 con firma compartida: la letra lleva las firmas de Discépolo y Homero Expósito, y la música las de Discépolo y Virgilio Expósito.
El título remite al barro, al hundimiento, a ese territorio pantanoso que el tango exploró como metáfora de la caída moral y el desamparo urbano. Es un universo que Discépolo ya había habitado en "Esta noche me emborracho", "Qué vachaché" e "Infamia". En esas piezas la degradación y el cinismo no son adorno: son el eje desde el que se construye todo el sentido.

Intérpretes 02

La versión de referencia es la de Edmundo Rivero con la orquesta de Héctor Stamponi, grabada en 1959 para Philips. Rivero, uno de los cantores más identificados con el universo de Discépolo, encontraba en textos de esa densidad filosófica y amarga su registro más propio. Más tarde lo retomó Rubén Juárez.

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