Letra completa
Actualizado 19 de abril de 2026Acaricia mi ensueño
el suave murmullo de tu suspirar,
¡como ríe la vida
si tus ojos negros me quieren mirar!
Y si es mío el amparo
de tu risa leve que es como un cantar,
ella aquieta mi herida,
¡todo, todo se olvida..!
El día que me quieras
la rosa que engalana
se vestirá de fiesta
con su mejor color.
Al viento las campanas
dirán que ya eres mía
y locas las fontanas
me contarán tu amor.
La noche que me quieras
desde el azul del cielo,
las estrellas celosas
nos mirarán pasar
y un rayo misterioso
hará nido en tu pelo,
luciérnaga curiosa
que verá...¡que eres mi consuelo..!
Recitado:
El día que me quieras
no habrá más que armonías,
será clara la aurora
y alegre el manantial.
Traerá quieta la brisa
rumor de melodías
y nos darán las fuentes
su canto de cristal.
El día que me quieras
endulzará sus cuerdas
el pájaro cantor,
florecerá la vida,
no existirá el dolor...
La noche que me quieras
desde el azul del cielo,
las estrellas celosas
nos mirarán pasar
y un rayo misterioso
hará nido en tu pelo,
luciérnaga curiosa
que verá... ¡que eres mi consuelo!
Historia de la obra 01
El día que me quieras es la canción más perfecta de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, la dupla que entre 1933 y 1935 produjo el repertorio más difundido de la historia del tango. La compusieron para la película homónima de 1935, filmada en Nueva York cuando Gardel estaba en la cúspide de su carrera internacional.
Le Pera era el escritor y guionista argentino que Gardel eligió como colaborador en sus años norteamericanos, cuando la Paramount le ofreció protagonizar películas para el mercado latinoamericano. La sociedad funcionó con una fluidez poco común entre compositor e intérprete: Le Pera sabía exactamente qué le daba a la voz de Gardel su mejor contexto, y Gardel encontraba en los textos de Le Pera el espacio justo para moverse.
La letra de El día que me quieras trabaja en el futuro condicional, que es el tiempo verbal de la esperanza: el día que me quieras. No que me quiere ni que me quiso, sino el día en que —hipotéticamente, idealmente, quizás nunca— me quieras. Es un amor que existe enteramente en la imaginación, y la canción lo sabe y lo dice sin amargura: lo propone como algo que puede ocurrir, no como algo que definitivamente no ocurrirá.
Gardel grabó la canción meses antes de morir en el accidente de Medellín, el 24 de junio de 1935. Eso convirtió a El día que me quieras —y a todo el repertorio de las películas de la Paramount— en algo que va más allá de la canción: es también el testamento accidental de una voz que el mundo no esperaba perder tan pronto.
Repercusiones de El día que me quieras 02
La muerte de Gardel magnificó la recepción de toda su obra final, y El día que me quieras fue la más beneficiada por ese proceso. Lo que era ya una canción muy popular se convirtió en símbolo: el hombre que cantó el amor que todavía no había llegado y murió sin verlo llegar.
La pieza viajó con la fama de Gardel por todo el mundo hispanohablante y más allá. En España, en México, en Venezuela, en cualquier lugar donde el tango llegó con Gardel como embajador, El día que me quieras fue la carta de presentación. Su estructura simple —fácil de recordar, fácil de reproducir— la convirtió también en la canción de Gardel que más personas podían tararear sin haber escuchado el disco.
Interpretaciones memorables 03
La versión original de Gardel es el punto de partida y el punto de llegada: ninguna interpretación posterior puede no responder a esa voz, a ese fraseo, a esa manera de hacer que una canción suene como si hubiera sido compuesta en ese momento para esa persona.
Julio Sosa la grabó con una intensidad que algunos consideraron excesiva y otros indispensable: donde Gardel sugería, Sosa afirmaba. Esa diferencia de carácter define dos maneras de entender el tango que coexistieron productivamente durante décadas.
La canción ha sido interpretada por cantores de todos los géneros en todos los países de América Latina. Es, en ese sentido, el tango más democrático del repertorio: el que más gente conoce, el que más versiones tiene, el que más vive fuera de los circuitos especializados.
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