Biografía
Actualizado 26 de julio de 2026Antonio Scatasso (Nápoles, 28 de febrero de 1886 – Buenos Aires, 29 de julio de 1956) fue bandoneonista, director de orquesta y compositor. Llegó a la Argentina a los cuatro años y terminó siendo, en palabras de Orlando del Greco, uno de los que más hicieron por el tango en los teatros porteños: compuso más de sesenta tangos, casi todos nacidos al servicio del sainete.
Su primer instrumento fue el mandolín, no el bandoneón. Con él hizo su debut profesional hacia 1907, en una gira por el interior junto al violinista Francisco Canaro y el guitarrista Félix Camarano, y con él seguía en 1913 en el trío de Vicente Berto. Recién en 1914 se sentó por primera vez con el fuelle sobre las rodillas, en el café El Parque. Tocaba también guitarra y piano, y su primera obra fue un estilo campero, "El 6.000", de ese mismo año.
El teatro 01
Dirigió las orquestas de varios teatros, en especial la del Apolo, donde trabajó años; pasaron por sus filas Fidel Del Negro, Esteban González, Pascual Mazzeo, Fernando Montoni y Domingo J. Vivas.
Puso música a los versos de los autores teatrales más reputados de su tiempo: Alberto Vaccarezza en primer lugar, y también Alberto Novión, Pascual Contursi, Manuel Romero, Paco Ruiz París, Edmundo Bianchi, Nicolás Olivari, Francisco Bastardi y Juan Andrés Caruso. De la sociedad con Vaccarezza salieron "Adiós para siempre", "No me tires con la tapa de la olla", "El poncho del amor" y "Pobre gringo".
En 1923 conoció a Ignacio Corsini en el Teatro Smart, y de esa amistad nació una larga trayectoria compartida: Corsini fue, según del Greco, el creador permanente de su obra.
Gardel y «Ventanita de arrabal» 02
Gardel llevó al disco alrededor de una docena de sus tangos: "Adiós para siempre", "Caferata", "Dejá el conventillo", "El olivo", "El poncho del amor", "La cabeza del italiano", "La he visto con otro", "La mina del Ford", "La tristeza del bulín", "No me tires con la tapa de la olla", "Pobre corazón mío" y "Ventanita de arrabal", además de "Ya no cantas chingolo (Chingolito)", que cantó con éxito en París.
"Ventanita de arrabal" (1927), con letra de Pascual Contursi, es su título más recordado. Corsini lo estrenó en escena el 22 de julio de 1927 en el Teatro Cómico; Gardel ya lo había grabado el 8 de julio de 1927 con las guitarras de Barbieri y Ricardo (Odeon 18212). Completan su catálogo "Lagrimeando lagrimeando", "La cabeza del italiano" (1923, letra de Francisco Bastardi) y "Traiga otra caña", entre muchos otros.
Las orquestas y los cantores 03
En 1922 tuvo un cuarteto en El Parque con Fidel Del Negro al piano, Bernardo Germino en violín —reemplazado al año siguiente por Tito Roccatagliata— y Luis Bernstein en contrabajo. En 1929 acompañó con un trío a Tita Merello en Buenos Aires y Montevideo; en 1933 recorrió Chile, Perú, Bolivia y Brasil con la Orquesta Típica Argentina Los Cuatro Ases; y en 1943 estuvo en Radio Argentina junto al bandoneonista Héctor Presas. Ayudó a escalar posiciones a cantantes como Ernesto Famá y Azucena Maizani.
El Tano Barullo 04
Sus seudónimos eran "El Tano Barullo" y "El Gringo", y no eran precisamente honoríficos. Juan Carlos Marambio Catán, que lo trató, lo describió como "una pintoresca figura del ambiente teatral" que "carecía de la menor dosis de cultura, era tosco, agresivo, aunque muy trabajador". Marambio Catán sostenía además que tocaba de oído, aunque Rubén Pesce afirmaba que había estudiado música y armonía con Alcides Palavecino; en lo que todos coinciden es en su memoria privilegiada para retener cualquier melodía.
Néstor Pinsón cuenta que el autor Julio Escobar tituló una nota "El malogrado maestro Scatasso". Scatasso, que no conocía la palabra, entendió que se refería a lo mal que le pagaban y fue a agradecerle: "Muchas gracias Escobar, por fin se acuerdan de defender el trabajo de los músicos, hace tiempo que vengo reclamando lo mal que nos pagan".
Cuando se inauguró el Teatro Cómico, el 5 de mayo de 1927, Scatasso dirigía la orquesta y compartía camarín con su esposa, la actriz Maruja Roig. Gardel y sus guitarristas lo usaron esa noche y lo dejaron sembrado de boletos rotos de las carreras: así le había ido en el hipódromo.
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