Misa de once (1929)

Valorar esta ficha editorial

Letra completa

Actualizado 25 de julio de 2026

Entonces tu tenías diez y ocho primaveras,
yo veinte y el tesoro preciado de cantar...
En un colegio adusto vivías prisionera
y sólo los domingos salías a pasear.
Del brazo de la abuela llegabas a la misa,
airosa y deslumbrante de gracia juvenil
y yo te saludaba con mi mejor sonrisa,
que tu correspondías, con además gentil.

Voces de bronce
llamando a misa de once...
¡Cuantas promesas galanas
cantaron graves campanas
en las floridas mañanas
de mi dorada ilusión!
Y eché a rodar por el mundo
mi afán de glorias y besos
y sólo traigo, al regreso,
cansancio en el corazón.

No sé si era pecado decirte mis ternuras
allí, frente a la imagen divina de Jesús...
Lo cierto es que era el mundo sendero de venturas
y por aquel sendero tu amor era la luz.
Hoy te dirá otro labio la cálida y pausada
palabra emocionada, que pide y jura amor,
en tanto que mi alma, la enferma desahuciada,
solloza en la ventana del sueño evocador.

Nostalgias del corazón.
¡Magnolias, menta y cedrón!

¿Buscás otra letra?

Comentarios

Sumate a la conversación

0 comentarios

Tu comentario se publica acá, a la vista de todos y con tu nombre. Es para charlar: qué te pareció, qué versión recomendás, qué te trae a la memoria.

Entrá con tu cuenta para dejar un comentario público.

Advertisements

Cuenta

Entrá o creá tu cuenta

Podés entrar con mail y contraseña o seguir con Google.

Seguir con Google
o
Seguir con Google
o