El choclo (Marambio Catán)

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El choclo (Marambio Catán) (1947)

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Actualizado 17 de junio de 2026

El 5 de agosto de 1952, en Buenos Aires, la orquesta de Alfredo De Angelis grabó para el sello Odeon una versión de El choclo (Marambio Catán), registro que documenta la presencia de esta composición en los estudios de grabación porteños. La música es de Ángel Villoldo, mientras que la letra lleva la firma de Juan Carlos Marambio Catán y Enrique Santos Discépolo. Esta obra forma parte de un corpus de tangos que circularon con distintas versiones líricas sobre una misma base musical.
La melodía de Villoldo, compuesta originalmente como El choclo instrumental, recibió después el tratamiento poético de los dos letristas mencionados. La pieza surge así de la práctica habitual en el tango de añadir texto a composiciones instrumentales exitosas, proceso que permitía ampliar la circulación de las obras y adaptarlas a nuevos contextos interpretativos.

La música de Villoldo 01

Ángel Villoldo compuso la melodía de El choclo en los primeros años del siglo XX, cuando el tango comenzaba su consolidación como género urbano. La pieza está construida en compás de 2/4 y presenta una estructura de secciones contrastantes —la alternancia de partes que el tango temprano tomó del esquema de la habanera y la mazurca criolla— con una línea melódica de perfil vocal que facilitó su posterior adaptación cantada.
Esa condición de la melodía —amplia, de frases simétricas y fácil retención— explica por qué El choclo recibió letras de distintos autores a lo largo de las décadas.

Interpretaciones documentadas 02

La evidencia discográfica permite seguir la trayectoria de El choclo (Marambio Catán) a través de múltiples grabaciones. Entre las interpretaciones registradas figuran nombres centrales del tango como Miguel Caló con Ángel Vargas, Carlos Di Sarli y Carlos Figari. También aparece en los catálogos de Francisco Canaro, Juan Canaro y Astor Piazzolla, señal de su persistencia en distintas épocas y lecturas del género.
Las versiones vocales incluyen interpretaciones de Tita Merello, Raúl Berón y María de la Fuente. La presencia de Edelmiro D'Amario entre los intérpretes registrados amplía el espectro de músicos que incorporaron esta obra a su repertorio.

El trabajo lírico conjunto 03

La colaboración entre Marambio Catán y Discépolo en la letra representa un encuentro entre dos figuras reconocidas del tango. Discépolo era el autor de Cambalache, Yira... yira y Uno, tangos que definieron el tono existencial y crítico de la poética del género en los años treinta y cuarenta. El verso debía adaptarse al fraseo melódico de Villoldo sin perder coherencia narrativa ni fuerza poética, exigencia técnica que explica por qué estas colaboraciones recaían en letristas con oficio probado.

Circulación y contexto 04

La variedad de intérpretes que abordaron la obra —desde las orquestas típicas de Di Sarli y Canaro hasta la lectura de Piazzolla— indica una pieza que logró mantenerse vigente a través de décadas y estéticas distintas.
La obra funciona también como ejemplo de la complejidad autoral en el tango, donde una misma melodía podía recibir distintos tratamientos líricos y adaptarse a diferentes contextos interpretativos.

Referencias 05

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