Texto editorial
Actualizado 16 de julio de 2026El título de esta pieza de Astor Piazzolla apunta hacia adelante. Lo que vendrá: lo que está por llegar, lo que no ha sucedido todavía, el tiempo como promesa en lugar de memoria. En un catálogo donde el pasado —el tango perdido, la Buenos Aires que fue, los muertos queridos— tiene tanto peso, una pieza orientada hacia el futuro tiene algo de declaración.
Historia de la obra 01
Lo que vendrá fue compuesta poco antes del viaje de Piazzolla a París en 1954 —el año de estudio con Nadia Boulanger—, y el título alude precisamente a ese porvenir inminente. La primera grabación no fue del autor: la registró la orquesta Francini-Pontier, en versión instrumental, el 6 de julio de 1954, cuando Piazzolla ya preparaba las valijas.
A la vuelta, la pieza se convirtió en bandera de su revolución: la grabó con el Octeto Buenos Aires en Buenos Aires y volvió a registrarla en Montevideo en 1957, en un disco junto a las cuerdas de la orquesta del SODRE que llevó justamente el nombre de la obra — sesiones con bandoneón, piano, el violín solista de Elvino Vardaro y, en algunos registros, un xilofón que remite a la "Música para cuerdas, percusión y celesta" de Bartók.
El título no es ilustrativo en el sentido programático: la pieza no narra ningún futuro concreto. Pero su dirección musical —expansiva, con una energía que no se cierra sobre sí misma— justifica la elección del nombre.
La música de la anticipación 02
En Lo que vendrá se puede apreciar cómo Piazzolla recorre estilos y deja señas de sus preferencias, entre la tradición del tango y las músicas que traía de sus estudios: hay un tema de aire francés, de escala modal debussiana, conviviendo con un motivo rítmico clásicamente piazzolliano.
La pieza tiene una arquitectura más abierta que otras composiciones de Piazzolla. Las frases no siempre resuelven donde uno esperaría, hay una voluntad de no cerrar del todo, de dejar algo pendiente.
Eso puede interpretarse como técnica compositiva, como tensión armónica resuelta de manera no convencional. Pero también puede interpretarse literalmente: es la música de lo que todavía no llegó.
Repercusiones de Lo que vendrá 03
La obra circuló temprano entre los colegas de Piazzolla: el Cuarteto Los Poetas del Tango la grabó en 1955, y Aníbal Troilo la registró dos veces, el 24 de septiembre de 1957 para Odeon y el 25 de abril de 1963 para RCA-Victor. El propio Piazzolla escribió en 1963 un nuevo arreglo para su Nuevo Octeto, partitura que años después terminó quemando en Punta del Este.
La pieza encontró su lugar en los repertorios de los músicos que se acercan a Piazzolla con curiosidad antes que con devoción. No tiene la inmediatez de Adiós Nonino ni la complejidad estructural de Fuga y misterio, pero tiene una honestidad musical que la hace difícil de olvidar una vez que se la conoce.
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