Letra completa
Actualizado 13 de septiembre de 2026Rara..
como encendida
te hallé bebiendo
linda y fatal...
Bebías
y en el fragor del champán,
loca, reías por no llorar...
Pena
Me dio encontrarte
pues al mirarte
yo vi brillar
tus ojos
con un eléctrico ardor,
tus bellos ojos que tanto adoré...
Esta noche, amiga mía,
el alcohol nos ha embriagado...
¡Qué importa que se rían
y nos llamen los mareados!
Cada cual tiene sus penas
y nosotros las tenemos...
Esta noche beberemos
porque ya no volveremos
a vernos más...
Hoy vas a entrar en mi pasado,
en el pasado de mi vida...
Tres cosas lleva mi alma herida:
amor... pesar... dolor...
Hoy vas a entrar en mi pasado
y hoy nuevas sendas tomaremos...
¡Qué grande ha sido nuestro amor!...
Y, sin embargo, ¡ay!,
mirá lo que quedó...
Historia 01
Los mareados es el tango que Enrique Cadícamo escribió en 1942 sobre una música de Juan Carlos Cobián bastante más antigua, compuesta en los años veinte. La letra que se canta hoy es, entonces, la segunda: veinte años antes esa misma melodía ya había tenido otra, otro título y otro sentido.
En 1922 sonaba en el sainete Los dopados, de Alberto Weisbach y Raúl Doblas, que firmaron también los versos de entonces. La obra se estrenó el 4 de mayo de 1922 en Buenos Aires.
Conviene saber de qué trataba, porque explica el título y está en el fondo de la letra que vino después: el sainete era sobre cocaína. Transcurría en un cabaret y mostraba a los «niños bien» consiguiendo sus gramos —en 1919 el gobierno de Yrigoyen acababa de restringir la importación de opio, morfina, cáñamo y cocaína a farmacias y droguerías—. Dopados no era una metáfora. El tango nace de ese ambiente de exceso, sorna y violencia, y la versión de Cadícamo lo traslada al alcohol y al champán sin perder el vértigo.
Lo que quedó de 1922 02
Osvaldo Fresedo grabó la música instrumental ese mismo año, el 25 de agosto de 1922 (Victor 73.552), tres meses y medio después del estreno teatral.
Poco después quedó además una versión cantada por Roberto Díaz, con el propio Cobián al piano y Agesilao Ferrazano en violín (Victor 77222). La fecha exacta está en disputa: hay fuentes que la dan en agosto de 1923 y otras en enero de 1924.
Vale una línea sobre ese cantor, porque su papel en la historia del género es mayor que su nombre. Según las memorias de Francisco Canaro, Roberto Díaz fue el primer estribillista del tango: el primero al que un director incorporó para cantar sólo el estribillo, con la idea de llenar más la orquesta y darle otro color al disco.
Cómo nació la letra de Cadícamo 03
Veinte años más tarde Aníbal Troilo apareció en el departamento de Cadícamo con un disco viejo de Osvaldo Fresedo, entusiasmado, a pedirle una letra. Creía que era un instrumental: ninguno de los dos sabía que ese tango ya tenía versos.
Cadícamo dudó, porque Cobián estaba fuera del país y no había manera de consultarlo, pero se apoyó en la amistad y escribió igual, con la idea de sorprenderlo con un éxito. Donde la versión de 1922 usaba la primera sección como introducción sin palabras, la letra nueva ocupa las tres partes de la composición.
Troilo lo estrenó con Francisco Fiorentino en el cabaret Tibidabo y lo grabó el 15 de junio de 1942 para RCA-Victor (disco 39637, matriz 69758). Esa es la primera grabación de Los mareados y sigue siendo la más célebre: de las más de noventa versiones registradas de esta obra, ninguna fue reeditada tantas veces.
Lo que le pasó a Cobián 04
La sorpresa funcionó, y de una manera que Cadícamo no había previsto.
Cobián estaba lejos, enfermo y arruinado. Cadícamo le hizo llegar la noticia del éxito y le mandó dinero para el pasaje de vuelta. Según la crónica que recoge el episodio, Cobián no podía creer, al llegar a Buenos Aires, que su olvidado Los dopados se hubiera convertido en el mayor éxito discográfico de 1942 con otro nombre. Pasó sus últimos años con la salud comprometida, viviendo holgadamente de los dividendos de este tango. Murió en Buenos Aires el 10 de diciembre de 1953.
Censura y retorno 05
Desde 1943 la campaña del gobierno de facto contra el lunfardo y contra cualquier alusión a la borrachera obligó a cambiar título y letra. Una resolución de octubre de 1943 —la número 06869— dejó al tango convertido en En mi pasado.
Cadícamo reescribió las dos primeras partes y conservó la tercera palabra por palabra: la estrofa que empieza «Hoy vas a entrar en mi pasado» entró intacta en la versión censurada. Las nuevas arrancan con un «Separémonos sin llanto» que no nombra el alcohol en ningún momento, y hay incluso una cuarta estrofa que no existe en la versión que se canta. De aquella letra quedó una única grabación de época, la del cantor Andrés Falgás.
Del trámite sobrevive una respuesta que pinta entero a Cadícamo. Citado por un funcionario de la Dirección de Cultura que objetaba la letra, el poeta se sentó frente a una máquina de escribir, redactó unas estrofas nuevas y preguntó: «¿Así le gusta?». «Esto está mejor», contestó el censor. Cadícamo rompió el papel ahí mismo: «Pues sepa que esto es una porquería».
La veda no se levantó con un decreto sino con un chiste. El 25 de marzo de 1949 una delegación de doce hombres del tango encabezada por Homero Manzi —con Francisco Canaro, Troilo, José Razzano, Charlo, el propio Cadícamo, Alberto Vacarezza, Lito Bayardo, Santiago Adamini, Enrique Maroni, Luis Rubistein y Rodolfo Sciammarella— fue recibida por Perón. Días antes a Vacarezza le habían robado la billetera en un tranvía, y la anécdota había circulado. Cuando Manzi se lo presentó, Perón le estrechó la mano y le dijo, entre risueño y asombrado: «Don Alberto, ¿así que en el bondi le afanaron la billetera?». Los tangueros se rieron y entendieron todos lo mismo: si el presidente hablaba en lunfardo, la veda estaba levantada. No hizo falta ninguna otra cosa.
Para medir lo que se había estado corrigiendo hasta ese día: Shusheta se llamaba El aristócrata, Chiqué era El elegante, El ciruja pasó a ser El recolector, «percanta que me amuraste» se cantaba «muchacha que me dejaste» y «sola, fané, descangayada» se había vuelto «sola, deslucida y averiada».
Sobre la letra 06
El verso más citado, «hoy vas a entrar en mi pasado», tiene antecedente francés. El investigador Ricardo Ostuni lo rastreó hasta Finale, un poema de Paul Géraldy incluido en Toi et moi (1913), que dice: «Ainsi, déjà, tu vas entrer dans mon passé».
Lo interesante es cómo pudo llegarle a Cadícamo en castellano, porque de las tres traducciones que circulaban sólo una da en el clavo. Una directamente se saltea la línea; otra la deja en «Así, tú en mi pasado vas a entrar», que no dice nada; la tercera la traduce «hoy vas a entrar en mi pasado». Es esa, palabra por palabra, la que entró al tango.
Intérpretes destacados 07
Miguel Caló lo grabó con Ricardo Blanco el 8 de septiembre de 1950 (Odeon 55160); Osmar Maderna con Adolfo Rivas el 29 de marzo de 1951 (RCA-Victor); Horacio Salgán dejó una instrumental el 30 de mayo de 1952; José Basso lo grabó con Oscar Ferrari el 11 de diciembre de 1952 (Odeon 55598).
Astor Piazzolla lo incluyó en el disco del Octeto Buenos Aires de 1957, el que abrió la etapa del nuevo tango. Troilo volvió sobre él en versión instrumental el 10 de agosto de 1967. Lucio Demare tiene dos registros distintos, un solo de piano de 1957 y una instrumental de orquesta del 30 de julio de 1968.
Osvaldo Pugliese lo llevó tres veces al disco a lo largo de doce años: el 20 de octubre de 1977, el 26 de diciembre de 1985 en el Teatro Colón y en Ámsterdam el 26 de junio de 1989. Adriana Varela lo grabó en 1995 con el conjunto que dirigía Néstor Marconi.
Y está el final de Roberto Goyeneche. Después de Amigos (1993), su último álbum, el Polaco registró una versión de Los mareados a dúo con Mercedes Sosa: fue una de las últimas cosas que grabó. Murió el 27 de agosto de 1994.
Referencias 08
- Horacio Belmaña, crónica «Los mareados» en Todotango: la anécdota del censor, la escena con Perón, el rastreo de Ostuni y las tres traducciones castellanas de Géraldy.
- Gustavo Varela, «Tango y drogas: la cocaína en los años 20», en Clarín / Revista Ñ, 30 de agosto de 2019, para el argumento del sainete Los dopados y el contexto de 1919.
- Fernando Sorrentino, «De la graciosa manera que tuvo don Juan Domingo de restaurar el lunfardo», Centro Virtual Cervantes / Instituto Cervantes, 29 de noviembre de 2001, e Infobae, 28 de marzo de 2023, para la audiencia de 1949 y los títulos corregidos por la veda.
- Estreno del sainete «Los dopados» (Teatro Porteño, 4 de mayo de 1922): Todotango y es.wikipedia.
- Texto completo de «En mi pasado» y número de resolución: Hermano Tango.
- Néstor Pinsón, semblanza de Roberto Díaz en Todotango, para su condición de primer estribillista, según las memorias de Canaro.
- Fechas y números de disco: página del tema en Todotango y tango.info. La sesión de Fresedo del 25 de agosto de 1922 está en el registro de sesiones de fresedo.de.
- Paul Géraldy, Toi et moi (1913), poema «Finale», en el ejemplar digitalizado de Internet Archive.
- Las últimas grabaciones de Goyeneche: Infobae, 27 de agosto de 2026.
«Los mareados» es un tango de 1942, con letra de Enrique Cadícamo y música de Juan Carlos Cobián.
Versiones grabadas
- 1942 Aníbal Troilo con Francisco Fiorentino
- 1950 Miguel Caló con Ricardo Blanco
- 1951 Osmar Maderna con Adolfo Rivas
- 1952 Horacio Salgán
- 1952 José Basso con Oscar Ferrari
- 1957 Astor Piazzolla
- 1957 Lucio Demare
- 1958 Los Astros del Tango
- 1960 Jorge Caldara con Carlos Montalvo
- 1965 Floreal Ruiz, dirección de Osvaldo Requena
- 1965 Reynaldo Nichele
- 1967 Aníbal Troilo
Y 7 grabaciones más.
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