Imagen relacionada con Nostalgias

Nostalgias (1936)

Cobián lo compuso para una obra teatral sobre Gardel y el empresario lo rechazó por la cadencia del estribillo. Charlo lo estrenó por Radio Belgrano y fue un éxito antes de estar editado.

Valorar este texto

Tapa de la partitura original, Ediciones Internacionales Fermata, Buenos Aires, 1936

Letra completa

Actualizado 22 de octubre de 2026

Quiero emborrachar mi corazón
para apagar un loco amor
que más que amor es un sufrir...
Y aquí vengo para eso,
a borrar antiguos besos
en los besos de otras bocas...
Si su amor fue "flor de un día"
¿porqué causa es siempre mía
esa cruel preocupación?
Quiero por los dos mi copa alzar
para olvidar mi obstinación
y más la vuelvo a recordar.

Nostalgias
de escuchar su risa loca
y sentir junto a mi boca
como un fuego su respiración.
Angustia
de sentirme abandonado
y pensar que otro a su lado
pronto... pronto le hablará de amor...
¡Hermano!
Yo no quiero rebajarme,
ni pedirle, ni llorarle,
ni decirle que no puedo más vivir...
Desde mi triste soledad veré caer
las rosas muertas de mi juventud.

Gime, bandoneón, tu tango gris,
quizá a ti te hiera igual
algún amor sentimental...
Llora mi alma de fantoche
sola y triste en esta noche,
noche negra y sin estrellas...
Si las copas traen consuelo
aquí estoy con mi desvelo
para ahogarlos de una vez...
Quiero emborrachar mi corazón
para después poder brindar
"por los fracasos del amor"...

Un tango que nació rechazado 01

Nostalgias —música de Juan Carlos Cobián, letra de Enrique Cadícamo, estrenado en 1936— suma 69 interpretaciones grabadas en un solo catálogo discográfico, y no están todas. Empezó siendo el descarte de una obra de teatro.

Muerto Carlos Gardel, en junio de 1935, el empresario Alberto Ballerini le encargó a Cadícamo una comedia musical sobre su figura para el Teatro Smart, con música de Cobián. Ballerini aprobó todos los tangos de la obra menos uno: la cadencia del estribillo le pareció poco popular. Ese tango rechazado es el que se convertiría en Nostalgias.

Cadícamo, que encontraba esa cadencia muy original pero difícil para Roberto Páez, el cantor de la obra, le pidió a Cobián que la sacara. Cobián le contestó con modestia, sonriendo: «Le haré otro… ése queda así como está».

De un día para otro compuso un tema nuevo, le adaptaron la letra y lo titularon El cantor de Buenos Aires. La obra teatral pasó sin pena ni gloria. El descarte quedó guardado.

El reparo de Ballerini no salía de la nada. A Cobián le decían «el Chopin del tango» y, cuando empezó, hubo especialistas que sostuvieron que lo suyo no era tango y que sus obras estaban mal compuestas.

En 1917 había abierto con Enrique Delfino el camino del tango romanza. Después pasó cinco años en Nueva York —se fue en 1923 detrás de una cupletista—, tocando mucho jazz bajo la ley seca.

El Charleston, y después la radio 02

A los pocos meses —ya en 1936— Emilio Rossi convocó a Cobián para inaugurar una boîte de lujo en la calle Florida, en el local donde antes había funcionado la sala de conciertos La Wagneriana. El lugar se llamó Charleston, y Cobián armó orquesta para tocar ahí: Cayetano Puglisi y Claudio Cassano en violines, Ciriaco Ortiz y Juan Miguel Rodríguez en bandoneones, Valentín Andreotta en contrabajo y Antonio Rodríguez Lesende como cantor.

Ahí se estrenó Nostalgias, en la voz de Rodríguez Lesende, y los habitués la hacían repetir hasta el cansancio. Pero el golpe grande vino de otro lado: Charlo, el cantor de moda, se llevó un manuscrito y la estrenó por Radio Belgrano. El éxito fue inmediato y desordenado —el tango se volcó a la calle, dice Cadícamo, «como un encendido reguero de pólvora»— y todo eso pasó cuando la partitura todavía no estaba editada.

El que los sacó del descuido fue un editor joven, Enrique Lebendiger, hijo de un editor de música de Varsovia. Había llegado a Buenos Aires el 9 de julio de 1936, con la visa que le había gestionado el director de orquesta Eduardo Bianco, de gira por Polonia. Su familia se quedó allá y fue exterminada.

Una noche apareció por el Charleston y, cuenta Cadícamo, «nos preguntó, sorprendido, si no estábamos locos al no editar ese suceso». Cuarenta y ocho horas después de llevarse el manuscrito, los ejemplares empapelaban las casas de música y las orquestas se disputaban el estreno. Con ese éxito se levantó la Editorial Fermata, y en poco tiempo hubo sub-ediciones extranjeras: Salavert en París, Peter Maurice en Londres, Chappell en Nueva York.

Cadícamo tenía una definición del éxito que este tango cumplió al pie de la letra: «Éxito es andar por la calle escuchando que la gente silba un tango de uno. Esa es la mayor gloria para un autor. Aunque el que silba no sepa el nombre ni quién lo hizo».

Hasta Ballerini, el empresario que lo había descartado, tuvo su frase. Francisco García Jiménez cuenta que se lo dijo a Cobián en la confitería Real, en Corrientes y Talcahuano: «Qué macana, che Juan Carlos… ¡Si me hubieras hecho ese tango Nostalgias para la obra, pegamos el sartenazo del año!».

Empezaron entonces a correr versiones sobre quién era la mujer de la letra. «Algunos decían que yo quise reflejar mis desventuras, alguna tormenta emocional», se defendió Cadícamo. «Otros, que había llegado a conocer a la inspiradora. A nadie se le ocurrió pensar que sólo era una de aquellas lejanas reminiscencias sentimentales que a veces aparecen en nuestro espíritu». Para cortar el chisme de raíz, los autores dedicaron Nostalgias a Emilio Rossi, el dueño del local. Y hay una escena que mide bien lo nuevo que sonaba: cuando Cobián terminó de tocársela al piano a Agustín Magaldi, el creador de El penado 14 preguntó con genuina incredulidad: «¿Y eso es un tango?».

Dos relatos que no cierran 03

Vale decirlo con todas las letras: no hay acuerdo sobre dónde ni cuándo nació esta música.

La versión de arriba es la de Cadícamo, testigo directo: Cobián compuso los tangos de la obra a los dos días de leer el libreto (García Jiménez agrega que fue al morir Gardel). Pero la semblanza de Cobián que firma Roberto Selles en Todotango sitúa la composición de Nostalgias mucho antes y mucho más lejos: en Estados Unidos, entre 1923 y 1928. Allá, escribe Selles, el pianista tocaba jazz, acompañaba al crooner Rudy Vallée y le ponía música a los «cortes —o lo que fueran—» de Rodolfo Valentino.

Las dos cosas podrían convivir. Una melodía vieja, guardada en el cajón y ofrecida después a Ballerini, explicaría por qué su cadencia le sonó tan ajena al empresario; pero eso ya es conjetura. Lo documentado son dos relatos que no coinciden, y uno de ellos es del letrista.

La letra 04

Nostalgias no cuenta una historia: describe un estado. El que habla no recuerda lo que le pasó, está adentro de lo que le está pasando —en ese bar, con esa copa, en esa noche— y el presente continuo es lo que le da a la pieza su carga.

Hay dos decisiones que la separan del resto. La primera es el interlocutor: no le habla a la mujer ni a sí mismo, le habla a un tercero —«¡Hermano! / Yo no quiero rebajarme»— y después al bandoneón, «Gime, bandoneón, tu tango gris». Ese desvío es lo que convierte la queja en confidencia.

La segunda es el idioma: no hay una sola palabra de lunfardo en todo el texto. Cadícamo, que escribió Al mundo le falta un tornillo o Che papusa, oí en el arrabal más cerrado, acá elige un castellano enteramente estándar.

Y hay un verso que Cadícamo señalaba como la clave de toda la obra, aunque cantarlo es un desafío aun para las voces más reconocidas: «Desde mi triste soledad veré caer / las rosas muertas de mi juventud».

Las grabaciones 05

Entre el 14 de octubre y el 4 de noviembre de 1936 se grabó cuatro veces. La primera fue la de Charlo con guitarras, en la misma sesión en que grabó El cantar de los reseros. Nueve días después la registró Miguel Caló con Alberto Morel (23 de octubre, Odeon 8360); el 28, Francisco Lomuto con Jorge Omar, y el 4 de noviembre, Hugo Del Carril.

Francisco Canaro, que venía de estrenar sus propios tangos en la obra La patria del tango y a quien Nostalgias le desplazó de la calle unos cuantos, nunca la grabó.

Después no salió más del repertorio. Caló volvió sobre ella en 1948 con Roberto Arrieta (9 de agosto, Odeon 30024). En 1952 la grabaron Osvaldo Fresedo con Héctor Pacheco, el 21 de noviembre, y Roberto Caló con Alberto Santillán.

Enrique Mario Francini la grabó en 1953, y Lucio Demare dejó en 1957 una versión de piano solo. En 1958 Atilio Stampone la grabó para un LP que el sello Audio Fidelity editó en Estados Unidos.

Astor Piazzolla la grabó en 1960 con su quinteto y la voz de Héctor De Rosas. Salió en el LP Vanguardia, compartido con Horacio Salgán: el mismo disco que trae su Adiós Nonino. Ese año Edmundo Rivero la cantó con la orquesta de Mario Demarco, y en 1962 la grabó María de la Fuente con el cuarteto de Orlando Trípodi.

José Basso la grabó en Japón en 1970, Hugo Díaz la pasó a la armónica en 1972 y Florindo Sassone la llevó a su orquesta en 1973. El 20 de mayo de 1975 la grabaron Raúl Garello y Rosanna Falasca, para EMI-Odeon.

Un dato para despejar una confusión frecuente: Carlos Gardel nunca cantó Nostalgias. No podía. Gardel murió en junio de 1935, y la letra se escribió después, para una obra sobre su figura.

Y una que no es dato sino final. El 27 de agosto de 1978, Enrique Mario Francini se desplomó en el escenario de Caño 14 mientras tocaba Nostalgias, con Héctor Stamponi al piano. Era el mismo tango que había grabado veinticinco años antes.

Los que corrieron a auxiliarlo contaron que lo último que dijo fue una pregunta por su violín.

Más allá del tango 06

Muy temprano empezó a sonar también fuera del tango. El cine la tomó enseguida: en 1937 se escuchó en una película de Eduardo Morera. En 1959 Virginia Luque la cantó en la película Del cuplé al tango, que musicalizó Tito Ribero, y ese año la grabó con la orquesta de Ribero.

Xavier Cugat la pasó por su orquesta latina de Estados Unidos en 1944, y la japonesa Ranko Fujisawa la grabó en Buenos Aires en una de sus primeras visitas, en 1953 o 1954. Hay versión en portugués (Dalva de Oliveira) y en polaco (Jesienne tango, 2006), y el Ensemble Hyperion la grabó en vivo en Roma en 2010, con una cantante italiana.

En 1967, en su primera visita a la Argentina, Raphael la cantó en Sábados circulares, el programa de Pipo Mancera, alentado por Tita Merello y con Manuel Alejandro al piano. En 1981 Plácido Domingo la grabó en registro lírico para Plácido Domingo Sings Tangos, donde entra segunda, detrás de Caminito.

Y en 2010 Diego el Cigala la llevó a la bulería en Cigala & Tango, grabado en vivo en el Teatro Gran Rex de Buenos Aires en abril de ese año. Al año siguiente ganó el Grammy Latino al Mejor Álbum de Tango.

Cadícamo murió en diciembre de 1999, después de escribir tangos durante siete décadas. De todos, Nostalgias era el que prefería, y él mismo arriesgaba por qué: quizá por la herejía de sus cadencias. Exactamente lo que había hecho que se lo rechazaran.

Referencias 07
  • Enrique Cadícamo, El desconocido Juan Carlos Cobián (Ediciones Rueda), citado extensamente en Tangos al Bardo: el rechazo de Ballerini y el reparo del propio Cadícamo por Roberto Páez, el estreno en el Charleston, la dedicatoria a Emilio Rossi, la anécdota de Magaldi y la llegada del editor (Cadícamo escribe «Lebendiguer»).
  • Silvia Glocer, Diccionario biográfico y bibliográfico de músicos judíos exiliados en la Argentina durante el nazismo (1933-1945), tomo II (Facultad de Filosofía y Letras, UBA), pp. 16-17: Henryk Lebendiger, su llegada el 9 de julio de 1936, la visa que le gestionó Eduardo Bianco y la fundación de Fermata.
  • Luis Vinker, «Nostalgias, la joya que detectó un inmigrante», en Clarín, 31 de enero de 2025: la noche en que el editor apareció por el Charleston, la negativa de Cadícamo a leer la letra como autobiográfica y el verso que él consideraba la clave. La nota sitúa la huida del editor «cuando entraron los nazis», lo que no puede ser: llegó a Buenos Aires en 1936.
  • «Sus diez tangos fundamentales», en Clarín, 4 de diciembre de 1999, publicada a la muerte de Cadícamo: era su tango preferido, «quizá por la herejía de sus cadencias».
  • Eduardo Parise, «Enrique Mario Francini: el bohemio perfecto», en Clarín, 13 de enero de 2016; Silvina Vitale, «Buenos Aires perdida: el sótano apadrinado por Aníbal Troilo que se convirtió en la catedral del tango», en La Nación, 7 de mayo de 2024; y Julio Lagos, «¿Cómo está el violín de Francini?», en Infobae, 21 de diciembre de 2018, para la noche del 27 de agosto de 1978 en Caño 14. Las últimas palabras de Francini no coinciden entre las fuentes («¿dónde está mi violín?» en Clarín, «¿cómo está mi violín?» en Infobae).
  • «Le decían Chopin, pero hacía tango», en Clarín, 22 de diciembre de 2014, y la entrevista de Antonio Rodríguez Villar a Cadícamo (1986) en Todotango, para el retrato de Cobián y la definición de éxito.
  • Roberto Selles, semblanza de Juan Carlos Cobián en Todotango: la composición en Estados Unidos, el tango romanza de 1917 con Delfino y los integrantes de la orquesta del Charleston.
  • Fechas exactas de grabación: tango.info, obra T0370038848; sellos y números de disco de Caló, Demare, Basso, María de la Fuente y Garello: Todotango; los LP de Stampone (Audio Fidelity AFLP 1880), Piazzolla y Salgán (Antar PLP 5049) y Rivero (Philips P 13904 L): Discogs; la sesión de Piazzolla con De Rosas en 1960: biografía de Héctor De Rosas en Todotango; Roberto Caló con Santillán: semblanza de Abel Palermo en Todotango. El cantor de la versión de Stampone no se nombra porque las fuentes no coinciden: el-recodo y la lista de grabaciones de Nelson Rubén Vecchi en Todotango se la dan a Héctor Petray; el propio relato de Vecchi y la biografía de Pablo Moreno por Abel Palermo apuntan a Moreno, y el disco acredita a los dos sin decir quién canta qué.
  • Apariciones en cine, «Así es el tango» (1937, dirigida por Eduardo Morera, la película a la que se refiere el texto) y «Del cuplé al tango» (1959, de Julio Saraceni): es.wikipedia, tango.info y las páginas de cinenacional.com; la etiqueta del disco Victor 83011-A de Francisco Lomuto (colección Frontera, UCLA) ya dice «De la película “Así es el Tango”».
  • Ensemble Hyperion con la cantante Antonella Ruggiero, en vivo en Roma en julio de 2010 (disco «Contemporanea tango»): tango.info, obra T0370038848, e it.wikipedia.
  • Ranko Fujisawa: tango.info fecha su «Nostalgias» en 1953 por una reedición; ella contaba que la grabó en Buenos Aires en 1954, para el sello T.K. (entrevista de Luis Alposta, 1980, en Todotango).
  • «Raphael: una vida intensa marcada a fuego por sus éxitos musicales», en La Nación, 30 de mayo de 2018, para la noche de Sábados circulares en 1967.
  • Claudio Kleiman, reseña de Cigala & Tango, en La Nación, 12 de abril de 2011 («la versión por bulerías de Nostalgias»), y Karina Micheletto, «El cante se mudó a Barracas», en Página/12, 9 de marzo de 2011, para el concierto del Gran Rex de abril de 2010.
  • Oscar del Priore e Irene Amuchástegui, Cien tangos fundamentales (Aguilar, 1998), pp. 190-191; Francisco García Jiménez, Así nacieron los tangos (Corregidor, 1981), pp. 251-254, también para la frase de Ballerini en la confitería Real; Eduardo Romano, Las letras del tango (1990), pp. 272-273.
letrastango.com

«Nostalgias» es un tango de 1936, con letra de Enrique Cadícamo y música de Juan Carlos Cobián.

Versiones grabadas

Y 4 grabaciones más.

Comentarios

Sumate a la conversación

0 comentarios

Tu comentario se publica acá, a la vista de todos y con tu nombre. Es para charlar: qué te pareció, qué versión recomendás, qué te trae a la memoria.

Entrá con tu cuenta para dejar un comentario público.

Advertisements

Cuenta

Entrá a tu cuenta

Tus favoritas, tus frases y tus comentarios, en cualquier dispositivo.

Seguir con Google

o con tu mail

Elegí una contraseña nueva

Escribí el mail con el que entrás y te mandamos un link para elegir una contraseña nueva. Sirve también si siempre entraste con Google y querés tener contraseña.

Seguir con Google

o con tu mail